Directora: Shana Feste, opera prima, 2009.
Con Susan Sarandon, Pierce Brosnan, Aaron Johnson, Carey Mulligan y Johnny Simmons.
Nominada al Gran Premio del Jurado del Festival Sundance.

Esta película trata de lo peor que puede ocurrir, la pérdida brutal e inesperada de un hijo. La muerte promete emociones profundas y este drama psicológico abunda en ellas. Grace (Susan Sarandon) es una madre devastada emocionalmente, que da la espalda a la vida, cuya obsesión, quiere saber como fueron los últimos minutos de la vida de su hijo, la lleva a cuidar obsesivamente al protagonista del accidente que está en coma.
Un germen de esperanza se encarna en la irrupción de la novia del hijo difunto, Bennet, que se presenta en la casa familiar en pleno auge de la “muerte” emocional que sufren padres y hermano, pidiendo ayuda para el hijo que está gestando, fruto del amor que se profesaban, Bennet y ella.
La muerte, última frontera del miedo y el dolor, en occidente, huérfanos como estamos de un relato que sitúe esta experiencia en un contexto amplio, acaba siendo heraldo de un proceso psicológicamente destructivo. No es un problema personal aunque lo sufran las personas, es una cuestión cultural y cosmológica, en occidente nos falta un gran relato sobre la muerte y el destino final de los que pasan por ella.
En esta película, la protagonista enloquece, pero el amor encarnado en la pequeña vida que se está gestando en el vientre de la joven novia, acaba triunfando y produciendo el milagro de su recuperación.




