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Hacia una filosofía de la astrología

Armando Rey - ® 2001

Introducción

"Me explicaba su impresión de los blancos,
siempre tan agitados, siempre buscando algo,
aspirando a algo ... Según Ochwián Biano,
los blancos estaban locos, pues afirmaban
pensar con la cabeza, y sólo los locos lo hacen
así. Esta afirmación del jefe indio me produjo
gran sorpresa y le pregunté que con qué
pensaba él. Me respondió que con el corazón."

C. G. JUNG

"La asunción de que el Arte, la Ciencia y la Magia no pueden existir en el mismo espacio es un remanente obsoleto de las categorías filosóficas aristotélicas."
C. Castaneda

 

Inicio este ensayo haciendo mía una crítica dirigida por Husserl hacia la Filosofía, por lo que me permito cambiar, literalmente, el objeto de su crítica.
“Puede, desde luego, parecer arrogante que me atreva a hacer un grave reproche a la Astrología, aún a la que ha obtenido resultados genuinos, puede parecer arrogante, pero aquí no sirve disimular y tratándose de un gran problema debo afrontar tal posibilidad. Mi obligación es exponer los problemas, el fruto de mi labor con ellos, y refutar con razones lo que se opone al avance en la comprensión y mejora de la Astrología.
Que este trabajo sea, según deseo de Nietzsche, sobre todo un diálogo, una provocación, un llamamiento, una evocación...

El enunciado de la grave situación que la Astrología arrastra implica tanto a los conversos, ese conjunto de practicantes convencidos de su validez y eficacia pragmática, como a los indecisos aquellos que sin animadversión pero sin adhesión alguna pueden interrogarse como el astrólogo interpreta el hecho astrológico, en base a que método cognitivo extrae el conocimiento que luego aplica en la consulta y en su vida.

Adoptando el punto de vista fenomenológico, podemos establecer que el problema fundamental de la astrología, como actividad humana, no difiere del resto de actividades que tienen que ver con el conocimiento. La Astrología, como la Filosofía y como la Ciencia se basa en una serie de conocimientos. Mucho se arguye que el conocimiento astrológico es de naturaleza distinta al filosófico y al científico pero poco se argumenta para fundamentar tal distinción. Incluso muchos astrólogos la negarían, afirmando que no hay diferencia alguna entre los diversos tipos de conocimiento mencionados. Para unos la Astrología maneja el mismo tipo de conocimiento que la ciencia, aunque por su complejidad se resista a ser demostrada por los mismos métodos que han destacado a la ciencia entre otras formas de conocer: el método científico.
El problema fundamental, según el parecer de muchos, es que la Astrología carece de respetabilidad científica. Algunos colegas la quieren conquistar a toda costa, son los que imitan y/o importan sus teorías y métodos con el fin de aplicarlas a la Astrología y encontrar a través de ellas su legitimidad.

Otros, en cambio, están convencidos de que eso nunca será posible puesto que sus postulados la eximen de cualquier posibilidad de verificación experimental. Entre los últimos los hay que rechazan cualquier esfuerzo en tal sentido pues sienten que el saber astrológico contiene un riquísimo acervo y una larga tradición que ya demostró de sobras su validez.

Y, por último, los hay que opinan que aunque la Astrología no admita verificabilidad experimental, los astrólogos deben entregarse a cimentar una teoría del conocimiento astrológico y han de hacer un gran esfuerzo en vistas a revisar actitudes y métodos con el fin de aumentar significativamente el nivel de rigor y calidad del conocimiento y las prácticas astrológicas.

El astrólogo se ha de descubrir, como dijo Nietzsche del filósofo “en contradicción con su hoy” , así mi cruzada la libro contra las maneras de pensar y los sentimientos condicionados que prevalecen en lo colectivo y que, por lo mismo, también prevalecen en nuestra manera de pensar sobre nuestro ser y de sentir nuestro ser pues es mi convicción que el conocimiento astrológico no necesita, para ser efectivo, de teoría que lo revista de comunicabilidad en el ámbito de lo social, porque la fuente del conocimiento astrológico constituye un orden de la realidad que desafía cualquier intento de explicación meramente racional. No obstante admito que resulta necesaria la tarea de reelaborar un paradigma orgánicamente enlazado a la naturaleza simbólica de la Astrología. Paradigma, imago mundi, que enmarque adecuadamente nuestro pensar, nuestro hablar, nuestro sentir y sobretodo nuestra práctica, pero sobretodo soy consciente de que todo lo que hacemos, sentimos, percibimos y razonamos es el resultado de una particular cosmovisión o visión del mundo que sostenemos y que la Astrología como todo lo demás también depende de ella. Consciente pues que el problema no radica en la Astrología sino el la cosmovisión del que a ella se acerca, paso a exponer la mia, a hacer un resumen de lo que para mi son los cimientos últimos o primarios de mi vivencia de la Astrología como sistema simbólico.

Antes de continuar quiero aclarar que para mí, la visión simbólica o la mirada simbólica es una capacidad potencial que no se despierta leyendo sino despojándose de los propios prejuicios colectivos y purgando los complejos personales. Implica pues una paso adelante en la evolución del ser humano, anclado comunmente en el uso acrítico de la razón y/o el intelecto. Somos repetidores de sloganes y/o diccionarios ambulantes. Asi pues no se trata de poner la astrologia simbólica como una opción más al lado de la científica o racional sino que implica un paso más allá que ha de dar el sujeto que la utiliza.

Se parece a un despertar, la mirada literal se retira para dejar paso a la mirada simbólica, aquella que transforma la vida entera y la percepción de Universo. La realidad oficial y literal, la única contemplada por los físicos, los intelectuales, muchos astrólogos y en general casi toda nuestra civilización se revela como una mera descripción del mundo, un sueño por cierto bastante pobre y limitado.

La vision simbólica destaca una descripción alternativa, un sueño de horizontes mucho más vastos, en el que mi vida y el Universo entero se puebla de presencias, mensajes y retos. Es el equivalente de pasar de la mentalidad pueblerina aunque sea un pueblo de millones de habitantes a la mentalidad cosmopolita, (polita: habitante del cosmos).

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Prioridades filosóficas

Apuntes sobre las prioridades filosóficas de la práctica astrológica


El lenguaje no pertenece a la lengua, sino al coraz ón. La lengua es sólo el instrumento con el que se habla. Quién es mudo es mudo en el corazón, no en la lengua (...). Déjame oirte hablar y te diré cómo es tu corazón-
Paracelso

Hoy existe una gran abismo que separa conceptos como filosofía, conocimiento y educación, no siempre fue así, la paideia de los griegos era un término que unificaba estos conceptos integrándolos no solo a nivel abstracto sino también a su sentido pragmático.

En el terreno de la Astrología no nos libramos de los abismos mencionados. Existen infinidad de conocimientos técnicos y variedad de métodos de aprendizaje de la Astrología, tambíén diversos planteos filosóficos tienen cabida en su seno, pero cuando buscamos un hilo unificador, una paideia que permita integrar una teoría, en el sentido antiguo, visión, y una praxis en el sentido más amplio, las prácticas de los astrólogos tanto en el mundo real, con sus clientes en la intimidad de la consulta, como en el ciberespacio, y en aquellas esferas de lo social aún abiertas a su presencia parece que no la hallamos.

La filosofía siempre ha intentado cambiar el modo en que vemos la realidad, los filósofos se han considerado a si mismos como los mejores educadores de la sociedad pues han considerado que interpretar correctamente al mundo que nos rodea, comprenderlo y a su vez comprender nuestro papel en él, nos libera de la ilusión, corrige miopías y elimina la pesada carga de la ignorancia. Algo así hace falta en la Astrología, una reflexión filosófica que encuentre puntos de unión y superación de las controversias, las ignorancias que condenan a los astrólogos al peor de los ostracismos, peor incluso que el que nos reserva una inmensa mayoría del tejido social y de la estructura del conocimiento hoy en boga que ignora la Astrología o la desacredita categorizándola como un saber supersticioso y sin validez alguna.

Toda reflexión filosófica que se precie de tal observa un esencial aspecto crítico, porque debe evaluar las asunciones, lo presupuestos que guían a los problemas que afronta, otro aspecto dialéctico pues debe encontrar puntos de reconciliación entre las eventualmente divergentes y opuestas prácticas, métodos e ideas que pueblan su universo.

Sócrates y Confucio introdujeron el método de la clarificación mental a través del diálogo, exactamente por medio de un cuidadoso análisis del discurso. Freud continuó la tarea en la misma línea, por eso llamó al psicoanálisis "la cura por el habla": para tomar conciencia de algo, es preciso antetodo usar palabras exactas, ya que su clarificación está cargado de significado y su no explicitación semántica esta plagada de confusiones y falsas expectativas de comunicación. Si tú y yo en nuestro diálogo usamos términos como amor, poder, destino, etc. sin un análisis que elucide lo que significan para cada uno tales conceptos, estamos hablando sobre un abismo, un vacío abyecto que usualmente llenamos con nuestras proyecciones: creemos que nos entendemos cuando en realidad estamos perdidos en la pura ilusión.

Para tomar conciencia de algo es preciso antetodo usar la palabra exacta y ésta sólo puede surgir de ideas claras y vivas. La Astrología contemporánea esta hambrienta de nuevas ideas que compensen y superen los efectos de las ideas colectivas superficiales que nos asfixian como colectivo.

Las ideas frescas son como nuevos puntos de vista y contemplar los fenómenos desde ángulos distintos es lo más importante para cualquier empresa. Como dice J. Hillman:

"La continuidad de nuestra civilización requiere de ideas vitales. Para que las ideas surjan, se mantengan vigentes a lo largo de su precaria infancia y puedan completar su desarrollo, deberían ser calurosamente acogidas. La ironía y el escepticismo no pertenecen al comienzo... La vitalidad de una cultura depende más de su capacidad de entretener gustosamente la fuerza divina y demoníaca de las ideas, que de sus esperanzas y de su historia."

Me resulta imprescindible insistir que los astrólogos deberíamos desarrollar necesaria y vitalmente una vigorosa actividad filosófica que nos condujera permanentemente a poner en cuestión todo aquello que acaba sometiendo y acomodando nuestra capacidad imaginativa y creativa, a su vez, hemos de alterar los hábitos sedimentarios del pensamiento acerca de la naturaleza de nuestra función social y de la utilidad de la Astrología.

Tarea imposible, pensarán algunos, darse a fundamentar con el auxilio de las diversas escuelas filosóficas, la Astrología, empeño inútil y estéril porque hoy la filosofía no está de moda, ni en los circuitos de cultura popular ni en las élites académicas que definen lo válido y lo inválido del edificio del conocimiento humano. Con todo considero fundamental intentar no tanto lograr un sólido fundamento filosófico sino buscar en los diverosos sistemas filosóficos una seie de afinidades selectivas, esto es de proponer una selección de elementos entresacados de diversas tradiciones y autores que colaboren, siempre según mi criterio, a dotar de un armazón epistemológico conceptual que al modo de la paideia griega integre defensa, ilustración y pedagogía de la Astrología.

Siguen una serie de ideas y convicciones que con ánimo filosófico pero rehuyendo al máximo los tecnicismos que acompañan usualmente a estas elaboraciones en el campo de la Filosofía, reflejan mis vivencias básicas nacidas a lo largo de mi práctica profesional y vital.

Parto de la convicción de que la Astrología, como sistema simbólico, es una mera herramienta, vacía de contenido, el contenido, el modo el como y de que manera cada astrólogo utiliza este instrumento es otra cosa. Los practicantes a lo largo de lo siglos han ido creando una tradición repleta de técnicas, métodos, axiomas y principios que rara vez cuestion el núcleo de su praxis: el ser humano y su inserción en el vasto cosmos que le mece.

La visión del ser humano que compartimos hoy dia no es la única, ni es homogénea en todos los ámbitos culturales, hay muchas visiones acerca del ser humano que han competido y compiten en ofrecer el mejor punto de referencia para la praxis y la reflexión teórica de diversas especialidades y sobretodo para actuar como una guia de los esfuerzos y los haceres del ser humano en su paso por la Tierra.

Freud inauguró el siglo pasado revolucionando la vision imperante del ser humano como un ser racional. Su descubrimiento del inconsciente, de que el ser humano está dividido en dos partes o que hay una zona del ser cualitativamente distinta que se oculta en la penumbra y la oscuridad y desde ahí condiciona cuando no dirige gran parte de nuestra vida. Segun el psicoanalisis este ser vive en el tiempo y fuera del tiempo, en el espacio y fuera del espacio, en una zona ambivalente que Jung denominó psicoide, ese lugar del ser donde espiritu y materia, afuera y adentro se unen y entremezclan sin cesar.

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Ser tiempo y misterio

El concepto de Ser ha ocupado un lugar central en el pensamiento de muchos filósofos, ya Aristóteles habla de la filosofía primera como aquella que se ocupa del ser, y aunque una gran parte de lo análisis y especulaciones en torno a dicho concepto giran en torno al uso existencial del término o a su dimensión predicativa y aunque una parte importante de la filosofía contemporánea ha desechado el uso del concepto por considerarlo un pseudo-problema -el “ser” se esfuma al comprobarse que se trata simplemente de un verbo- considero, con Heidegger que el problema del ser sigue siendo central.

El Ser está constantemente siendo por tanto en proceso de perpetua autorevelación.

La Astrologia es un instrumento para ayudar a descubrir el Ser, todo el trabajo del astrólogo gravita sobre este punto. En este terreno se convierte en esencial lo que sea este Ser.

Heráclito, el filósofo oscuro, considerado como el filósofo del cambio o del devenir cuyas ideas germinadoras abarcan las dimensiones fundamentales que en Astrología constituyen piedras angulares de su dinámica cognitiva: el tiempo, el cambio y el devenir que tan efectivamente quieren ser medidos por las técnicas astrológicas.

Percibo la filosofía heraclitiana como la más afín a la herramienta astrológica. El devenir como un llegar a ser o ir siendo, en el que se destaca por encima de todo el ser como proceso no como un ente estático, llegando Heráclito a considerar este devenir como el principio mismo de la realidad, el Logos o la Ley que regula dichos cambios, como expresión del orden celeste y la percepción de la interrelación de los opuestos que constituyen el motor dinámico de todo cambio como la expresión de la tensión separadora e integradora a la vez que reside en cada símbolo astrológico.

Demos paso a sus palabras:

“Los mortales son inmortales; los inmortales son mortales, pues que viven su muerte y mueren su vida”

este enunciado expresa paradójicamente la tensión máxima que anida en cada ser humano. Refleja, a mi entender, esa vivencia básica, el vivir para morir y morir para vivir que debería fundamentar todo acto astrológico. Asimismo subraya la idea de oposición y conflicto “la guerra es el padre y rey de todo... a algunos hace esclavos y a otros libres” Conflicto como tensión de opuestos que a su vez producen la armonía como en el arco y la lira.

“Lo sabio es uno: conocer con verdadero juicio... es prestar atención al Logos pues aunque el Logos es lo común a todos muchos viven como si tuvieran un entendimiento privado...Saber es saber de lo Uno por medio del Logos.

“Oyéndome no a mi sino al Logos, es sabio acordar que todo es uno, pues todo sucede de acuerdo con este Logos...”

que según Heráclito los humanos no comprenden ni antes ni después de oir hablar de él. Logos que anuncia o señala el significado abstracto y vitalmente importante que se inscribe en el acontecer de la experiencia.

Este saber da un primer resultado: la conciencia de que todo es fluido y está en perpetuo movimiento,

“Todas las cosas fluyen y nada permanece quieto y comparando las cosas existentes a la corriente de un río, nadie puede sumergirse en el mismo río dos veces” Platón Crat. 402 A

. Los contrastes deben arraigar en una ley, que ordena no solo los contrastes sino también el cambio. Todo fluye y todo cambia pero no de cualquier modo.

“Este cosmos (el mismo para todos) no fue hecho por dioses o por hombres, sino que siempre fue, es y será, al modo de un fuego eternamente viviente, que se enciende con medida y se apaga con medida” (30).

Un ser fluido o fluyente junto con la vivencia del devenir del proceso transformador que permea todo, inserto en un universo cuya vivencia básica es el misterio: ¿hacia dónde conduce el cambio? ¿de dónde surge el dinamismo que lo cambia todo?

Martín Heiddeger, filósofo que propone una apertura al misterio en su conocido discurso titulado Gelassenheit y traducido al español por Serenidad : Conocer es atisbar el misterio de la riqueza infinita de lo que es.

“Sin misterio el hombre enferma, aislada de su entorno, el misterio, la razón deviene factor de locura. Uno de los modos en que Heidegger nombra el ser es misterio. El misterio es condición de salud, de salud ontológica, suelo de toda otra salud... Su poder curativo, ontológicamente hablando, consiste en sacudirnos hasta la médula, pues moviliza, impulsa la interrogación, invalida toda respuesta y en tanto abismo sin fondo, es el máximo otorgador de sentido, ya que nuestro deseo de conocimiento no puede ser jamás satisfecho: por más profundo que sea el conocimiento siempre hay un plus de misterio; es de ese plus que brota el sentido”.Ni Etica ni Cultura. En torno a Nietzsche y Heidegger de Rosa Coll. 1993 Catálogos Editora. (p.6)
El Universo es un constante flujo de dos grandes realidades: el universo de lo conocido y el universo de lo desconocido, del misterio. Lo que conozco de mí y lo que desconozco de mí. Siempre está presente esta dualidad. Para los científicos no existe el misterio, para ellos es sencillamente algo que no tiene explicación por el momento, una incógnita, un enigma a resolver. Ellos creen que con nuestro utensilios actuales no conocemos aquello pero que algún día se llegará a conocer (idea ilusa de la ciencia oficial). Para el conocimiento simbólico, el misterio es la fuerza que subyace a todo lo conocido pero que por propia definición es, ha sido y siempre será misterio. El misterio es inagotable. No es un problema por resolver, es la frontera y el reto de toda reflexión, es el límite y el motor de todo acto.

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Mundos cognitivos

Hay un ser total mucho más vasto y misterioso que el ser racional y consciente que preside nuestra cotidianidad y que preside también la consulta de muchos astrólogos, un ser mágico cuya totalidad abarca mucho más que los límites del espacio y tiempo parecen imponerle, y me refiero al espacio cartesiano y al tiempo lineal que asimismo preside nuestra cotidianeidad gobernada a su vez por nuestro sistema cognitivo , en su sentido castanediano, el cual implica todos los procesos perceptivos, intelectuales, evaluativos y volitivos que delimitan lo perceptible, lo real y lo valioso en cualquier grupo humano y época dada, definiendo así un concepto más abarcativo que el de paradigma que queda incluído en él.

Un sistema cognitivo crea un mundo, define un universo y, como no, una imagen del ser humano. Y cuando digo crea lo digo en el sentido más pleno, el sistema cognitivo es creador de la Realidad y por tanto nos encierra en ella, actuando a la manera de un metacódigo hermenéutico que define los parámetros de lo interpretable y de la interpretación creando a su vez una sintaxis y una semántica que gobiernan la comunicación y lo comunicable.

Al igual que existen sistemas cognitivos también existen sus propias patologías. Podemos hablar de una neurosis cognitiva al modo de Robert Schmidt, uno de los padres del Hindsight Project y podemos afirmar la presencia de una psicosis cognitiva que es la que yo defiendo aquella que nos ataca y padecemos culturalmente hablando, como así lo defienden usando otros términos, los actuales portadores de un legado que proviene de un mundo cognitivo totalmente ajeno al nuestro, el de los brujos y videntes del Mexico antiguo, hoy presentado por los trabajos de Carlos Castaneda y sus continuadores.

Si definimos por psicosis el estado del ser en el que una percepción y una interpretación dada de la realidad excluyen al ser de la inmensa riqueza de lo real y le crean un mundo exclusivo en términos de la intersubjetividad necesaria para compartirlo, esto es el psicótioco se enierra en un mundo solo acceisble a él, lo mismo hace nuestra civilización cuando nos convence que la única realidad es aquella definida por sus propios parámetros. Aquí la psicosis es colectiva y por tanto da un margen amplio en el que puede haber una intersubjetividad que toma acuerdos, delimita y acota colectivamente el ámbito de acción y reflexión.

Hay un camino de sanación, un camino que nos puede conducir a trascender la condición psicótica de nuestra existencia (El Loco del Tarot), un camino empero que requiere antetodo que reelaboremos nuestra relación básica con el hecho de estar vivos y para ello hemos de revisar los anclajes básicos que atan a nuestra conciencia de ser y la encierran en un callejón sin salida. Ya mencioné auxiliado por Heráclito, Heiddeger y Don Juan el primario: el misterio de ser y el misterio del devenir, ahora su corolario nos lleva a enfrentar el tiempo. Esta infinita acumulacion de instantes que nuestra percepcion entiende como la sucesion lineal de eventos que ocurren en un orden aparentemente irreversible del pasado a traves del presente y hacia el futuro. Tiempo lineal que preside nuestra cotidianeidad y que muchos astrólogos creen único y final, tiempo lineal estructurado en ciclos, tránsitos y direcciones y que intentan medir cuidadosamente con precisión milimétrica. Y si hubieran otros tiempos no-lineales en los que coexisten pasado y futuro, ayer y mañana en una simultaneidad no perceptioble por nuestro afamado ego? Hay quien dice que el tiempo es un tubo cilindrico infinito constituído por surcos, cada uno de ellos infinito a su vez, y que nuestra atención esá atada a uno de estos surcos pero es una atadura que en determinadas condiciones puede ser rota...

Se trata de ser conscientes de que un sistema cognitivo crea un universo, un mundo tan real y absorvente que en él nacemos, vivimos y morimos, pero como en el mito de la cueva platónica habitada por seres que confunden las sombras chinescas con la realidad, solo basta saber que podemos romper las limitaciones impuestas por un sistema cognitivo y que podemos salir al sol para contemplar su encegadora luz. Para tal fin la necesidad de una reflexión esencial y radical sobre la virtud, en el sentido aristotélico, de nuestra herramienta la Astrología. ¿Para qué fin la hemos de emplear? En mi humilde entender un fin que implique la rupturta de toda cadena que limita y coharta al ser humano y para ello nada mejor que perfeccionar lo perfeccionable de nuestra tradición y reelaborar aunque sea partiendo de cero todo lo que sea necesario.
Fenomenología de la Astrología

La fenomenología. a contracorriente de las principales interpretaciones filosóficas contemporáneas. hace un llamado para volver a “las cosas en si mismas” , para poner las cosas en su lugar en la atiborrada torre de Babel de la Filosofía contemporánea, busca no tanto explicar el mundo sino describirlo tan de cerca como sea posible, en su modo de hacerse evidente a nuestra conciencia.

Edmund Husserl, su creador, fundó su disciplina a partir de la crítica radical al presupuesto de que existe una única, determinable, realidad objetiva. Dicha asunción halla sus antecedentes inmediatos en Descartes y su separación mente, o sujeto, respecto a un mundo material mecánico cuyas leyes de operación sólo podrían elucidarse mediante análisis matemático.

Asimismo, desde la llamada revolución copernicana la Astrología entró en un declive que no ha parado hasta hoy, descubrir que la Tierra no estaba inmóvil y no era el centro del Universo como la afirmaba la Astrología y lo confirman nuestros sentidos condicionó en gran medida el descrédito en el que se encuentra. En cambio, afirma Husserl en su “Overthrow of the Copernican Theory, “...the original ark, earth does not move” aludiendo a la profunda inestabilidad que el modelo científico del Universo crea como resultado del choque continuo entre nuestras convicciones científicas y la experiencia inmediata en la que aún hoy decimos “el sol se levanta y el sol se pone”, asimismo en contraposición del concepto contemporáneo de espacio como vacío homogéneo e infinito, Husserl nos habla de una espacio experienciado, vivido de la propia tierra. La tierra que nos envuelve provee la conciencia más inmediata y corporal del espacio, de la cual todas las demás concepciones del espacio derivan:

“Mientras de acuerdo a la física contemporánea la tierra es un cuerpo celeste más en otros muchos “en” el espacio, fenomenológicamente considerados todos los cuerpos (incluído el nuestro) se localizan en retación a la tierra, donde la tierra en si misma no está en el “espacio” , dado que es la tierra que , en primer lugar, provee el espacio...Además, mientras la ciencia sostiene que “en realidad, la tierra está en movimiento (alrededor de su eje y del sol), Husserl mantiene que el mismo concepto de “movimiento” tanto como el de “descanso o quieto” derivan sus significados de nuestra experiencia corporal primaria de estar en movimiento o en descanso relativos al descanso “absoluto” de la base-tierra”

Ahora bien, como afirma David Abram

“las ciencias pasan por alto nuestra experiencia ordinaria, cotidiana del mundo que nos rodea. Nuestar experiencia directa es necesariamente subjetiva, necesariamente relativa a nuestra posición o lugar en medio de las cosas, a nuestros deseos particulares, gustos y preocupaciones. El mundo cotiano en el que padecemos hambre, hacemos el amor es difícilmente el “objeto” matemáticamente determinado al cual las ciencias se dirigen. A pesar de los innumerables artefactos que nos rodean, el mundo en el que nos hallamos anstes de qee empecemos a calcular y medir no es un objecto mecánico e inerte sino un campo vivo, un paisaje abierto, dinámico sujeto a sus propios humores y metamorfosis.”

El autor critica que la psicología se fundamente y se modele a si misma en el positivismo de las ciencias “duras”, lo mismo ocurre con gran parte de las corrientes astrológicas contemporáneas que asumen un mundo objetivo afuera separado de un mundo subjetivo adentro.

Husserl con su noción de intersubjetividad sugirió una remarcable nueva interpretación del denominado “mundo objetivo”. Pues el tradicional contraste entre las realidades “subjetivas” y “objetivas” podía ahora reformularse como un contraste entre fenómenos subjetivos e intersubjetivos...

La búsqueda de objetividad sería entendida fenomenológicamente como una búsqueda de mayor consenso, de mayor concordancia entre una pluralidad de sujetos, más que un intento de evitar la objetividad. La pura “realidad objetiva” comunmente asumida por la ciencia moderna, lejos de ser la base subyacente a toda experiencia, sería, de acuerdo a Husserl, una contrucción teórica, una idealización de la experiencia intersubjetiva. (p. 38)

Una fenomenología de la Astrología, ese volver al fenómeno en sí mismo, tal y como aparece a nuestra consciencia eliminaría de una vez por todas los eternos debates entre astrólogos fisicistas (los astros influyen, causan, etc) y los simbólicos.

El fenómeno astrológico en su más inmediata manifestación nos provee de todos los elementos necesarios para apoyar, por un lado, la crítica fenomenológica al edificio científico, y luego, para acercarnos a su misterio desde una perspectiva más directa, original y originaria: la relación entre el “hecho” y el cuerpo celeste, mediado por el sujeto perceptor de dicho hecho se convierte en una experiencia intersubjetiva fundada en el modo de ser del universo que se manifiesta hablándonos desde el hecho mismo: el mundo-vida husserliano.

Este es el mundo vivo intersubjetivo, el Lebenswelt, o “mundo-vida”... la realidad tal y como nos compromete, nos implica antes de ser analizada por nuestras teorías y la ciencia.. el mundo que orgánicamente experimentamos en su enigmática multiplicidady apertura-sinfin, previo a la conceptualización que lo congela en el espacio estático de los “hechos” (p 40).

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Hermenéutica Astrológica

“Que nada sea donde falte la Palabra”
M. Heidegger

“Vayamos a buscar las llaves de los caminos hermosos...Más allá de las apariencias, vayamos a buscar la verdad, el gozo, el sentido oculto y sagrado de todo lo que está sobre esta tierra encantadora y terrible...Es la vía del devenir.”
Marthe Arnould

La Astrología acaba y empieza en un acto hermenéutico. Podemos reflexionar, teorizar o especular sobre la Astrología, sus métodos, prácticas, etc, pero no cabe duda que la virtud astrologica, en el sentido aristotélico, se manifiesta cuando el astrólogo se embarca en un acto de interpretación del símbolo astrológico. Por tanto la reflexión filosófica esencial que voy a tener en cuenta es acerca del grado de veracidad y sobretodo utilidad que presenta la interpretación astrológica aunque no pierdo de vista que la paideia astrológica requiere de una unificación del aspecto hermenéutico con el epistemológico y el ontológico.

Bajo la perspectiva del sentido común, verdad e interpretación han de poseer una relación indisoluble, ya que se parte del supuesto de que solo una interpretación verdadera puede alcanzar sus cometidos y hay interpretaciones falsas que traicionan o eluden dicho cometido. Se hace patente pues la necesidad de buscar un marco o un fundamento sólido que sustente la existencia de una relación entre verdad e interpretación. A ello dedicaremos una parte esencial de este trabajo que consistirá en formular los principios y los métodos de una hermenéutica auténticamente astrológica. Aunque son muchos los intentos realizados en la delineación de la hermenéutica simbólica y asumiendo por completo que la Astrología es un sistema simbólico creemos posible y deseable delimitar perfiles específicamente propios a una hermenéutica astrológica.

Desde los orígenes del pensamiento filosófico hasta nuestros días, la noción de verdad ha tenido un papel fundamental pues el ser humano ha hecho depender de ella la valoración de toda producción y todo acontecer humano. Así en la Grecia clásica la pregunta por el arche de la physis, expresada por los primeros filósofos, hace patente la preocupación por la verdad ontológica del cosmos, ya que para ellos, la noción de verdad estaba intrínsicamente relacionada con la physis, pues era entendida como aquello que brota por sí mismo, como aquello que no precisa de la mano humana para emerger, sino posee cierta autonomía: sólo se puede llamar verdadero aquello que, en contemplación directa, se muestra por sí mismo.

Del pensamiento platónico surge la noción que se desprende de la mayéutica socrática de que la verdad no está dada por sí, sino que más bien, se construye a través del diálogo, del ejercicio de la palabra como un ejercicio de des-velamiento de la verdad.

Con el auge del positivismo lógico contemporáneo, la noción de verdad se torna completamente formal, es decir, aun cuando su pretensión es la de decir lo real como verdad, abandona toda su dimensión ontológica para convertirse en una cualidad más del lenguaje. La verdad queda reducida a ser únicamente verdad de la lógica proposicional. Una reducción lógico-lingüística que, no sólo desde la perspectiva psicoanalítica se criticó duramente (véase Lacan) sino que también en filosofía el propio Heiddegger la rechaza, pues de ella se deriva a la interpretación como absoluta y cerrada. Una verdad formal restringida a la unilateralidad del lenguaje y a la univocidad de las palabras. Contrapone a ello una verdad material que puede dar cuenta del deslizamiento del sentido y, por tanto, de una interpretación no unívoca sino equívoca.

A partir del descubrimiento freudiano del inconsciente las categorías de percepción y valoración del saber y la verdad quedaron trastocadas. La entrada en escena del inconsciente permite redescubrir un “saber que no se sabe” y un decir que se oculta, es decir una verdad que queda velada por un lado y desvelada por las formaciones del mismo inconsciente en forma de síntomas, actos fallidos, sueños y múltiples desplazamientos de los sentidos que permite intuir una nueva noción de verdad que quedó olvidada por el avance de esa ciencia que se presenta como un saber que lo sabe todo pues todo objeto existente es predicable y así susceptible de ser conocido.

En cambio la Astrología surgió de una visión originariamente respetuosa de los límites humanos o de lo ilimitado del cosmos que nos envuelve, en la que se parte del reconocimiento de que hay un saber que no se puede apresar, delimitar, agotar, ni definir definitivamente (el misterio), un saber que se desvela-revela creativamente en el tiempo, una saber que requiere de una mediación ajena al aparato cognitivo humano sujeto a sus propias limitaciones, en definitiva, un saber mediatizado por la presencia de los símbolos astrológicos. Es pues puente de unión entre saber y misterio, conciencia e inconsciencia y entre tiempo y eternidad.

La hermenéutica tiene un realce muy grande recientemente porque estamos en una época de linguistización del conocimiento (e incluso de la realidad) habiendo llegado a constituirse como uno de los métodos que quiere esforzarse por captar lo que quiso decir un autor y tratar de hacerlo comprensible y aplicable al momento actual.

El natural vacío de los símbolos (vacío en el sentido del Tao) puede volverse útil a la vida del género humano solo cuando el sistema simbólico astrológico que es de un orden semiótico no valorativo se ha enriquece mediante un sistema humano valorativo, el acto hermenéutico le confiere pues este paso necesario.

La voz hermenéutica significa primariamente “expresión de un pensamiento”; de ahí su explicación y, sobretodo, interpretación del mismo. Se usó para designar el arte o ciencia de la interpretación de las Sagradas Escrituras. La hermenéutica tiene sus orígenes históricos desde los griegos. Aristóteles, en su Peri hermeneias, dejó muchas ideas inapreciables sobre ella. Los medievales, con su exégesis bíblica de los cuatro sentidos de la Escritura, fueron afanosos cultivadores suyos.

Una hermenéutica simbólica parte de la base de que el símbolo opera básicamente mediante la analogía. La analogía es un modo de significación que está intermedio entre la univocidad y la equivocidad. Por eso no tiene pretensión de exactitud univocista ni cae en el caos equivocista . Supone también que ni todo es subjetividad ni todo es objetividad. Usar la analogía, pues, implica proporción, límite y medida (como lo señalaron ya los pitagóricos) que es lo que ha de encargarse de señalar los límites a la interpretación. de modo que proporcionalmente se rescate la intención del autor y también se guarde la proporción en el enriquecimiento de su texto.

Una hermenéutica simbólica abre la gama de posibilidades de la verdad frente a la cerrazón del positivismo y frente a la apertura desmedida de los postmodernos que quieren ver todas las interpretaciones como válidas y complementarias.

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Fuentes de conocimiento astrológico

Paso a analizar cuales son las fuentes típicas y tradicionales en los astrólogos pretenden fundamentan su saber:

1. Experiencia empírica: aquí incluímos a los que creen que los significados astrológicos se obtuvieron en base la paciente y sostenida observación, que a lo largo de siglos acumuló, poco a poco, una especie de evidencia empírica de sus postulados al correlacionar los datos de sus observaciones. Esto es, después de mucho prestar atención se descubrió una correlación entre el orden celeste y el terrestre, por ejemplo entre el mes de nacimiento que conlleva determinada posición eclíptica del sol y determinados rasgos de carácter.

2. Revelación. Aquí están los que usan la Astrología como un instrumento de y para la conciencia. Mantienen que la Astrología solo se puede entender como parte de un camino esotérico-espiritual en el que el conocimiento se obtiene en base a un proceso altamente individualizado e integrador: Un acto de revelación de los significados que brotan de una esfera situada más allá de la percepción sensible. Son los seguidores de la ciencia tradicional y los que afirman que existe un abismo insalvable entre su ciencia y la ciencia moderna. No tienen la misma raíz ni producen los mismos frutos.

Casi todos los practicantes consideran a la Astrología un sistema simbólico, esto es conformado por un conjunto de símbolos. Las discrepancias mayores nacen a la hora de definir que entienden por sistema simbólico conformándose dos posturas siendo cada una de ellas propia del grupo de filiación antes descritos:

a) Los que abordan la disciplina considerándola como un sistema de símbolos pero que los usan como si de un sistema de notación por signos se tratara. Son los que usan el símbolo adscribiéndole una serie de significados más o menos aceptados por el colectivo. Así Marte tiene que ver, produce, se relaciona con la violencia, autoafirmación, coraje, etc. etc. Generalmente las listas de significados mezclan juicios y descripciones de diversos planos al amparo de que precisamente el símbolo posibilita. Así solemos encontrar alusiones a descripciones caracteriales y/o tipológicas, mezcladas con conceptos que denotan determinados órganos y facultades del ser, actitudes, etc. etc.

b) Un grupo, mucho más reducido, considera el símbolo un instrumento cognitivo irreductiblemente distinto al anterior. Como este es el grupo al que me adhiero, expongo a continuación cual es la gran diferencia en la concepción y uso de nuestra herramienta básica: el símbolo.

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Tipos de conocimiento

Para situar la discusión de las diferencias esenciales entre símbolo (herramienta de la Astrología) y el concepto (herramienta de la Ciencia) podemos contemplar suscintamente los 4 tipos de conocimientos o saberes:
Conocimiento Vulgar: el que adquirimos todos por práctica. Opera con los mismos mecanismos básicos, pero no tiene su rigor. El conocimiento vulgar se basa en prejuicios que se toman como juicios. Costumbres de una época o de una cultura. Ej. guiarse por el sentido común
Conocimiento Científico es la expresión refinada del vulgar, y tienen en común que ambos son utilitaristas, prácticos. Pero el científico es riguroso. Su fuente es la razón, su método, el científico. Hay dos clases de conocimiento científico:

El empírico, basado en observación de hechos: Exige que su conocimiento sea adecuado a los hechos y a su verificación experimental de donde se infieren las teorías.

Y el lógico-racional, un conocimiento que no se obtiene de los hechos sino que es a priori. Proviene de la capacidad de la razón de funcionar con lógica. Primero se hace la teoría y luego se comprueba que el Universo funciona de esa manera. A posteriori se comprueba en la vida real (ej.: las matemáticas).

Conocimiento Religioso: se obtiene a través de la fe, y opera con los dogmas. Hay que aceptar que la virgen fue madre y virgen a la vez, también que Dios es 1 y 3. Se basa en creencias, esto es, presuntas verdades reveladas pero más allá de la experiencia personal. Su meta es la salvación o redención, un fin extramundano.
Conocimiento Gnóstico o simbólico: Gnosis significa conocer. En el gnosticismo y corrientes afines, el saber es absoluto, superior al saber vulgar, reservado a los iniciados. Es un sistema filosófico-religioso cuyos adeptos pretenden poseer un conocimiento completo y transcendental del todo. La raíz gnóstica es una de las venas más vitales y vivas de la psicología junguiana y de la Astrología. “Gnosis cardias” significa el conocimiento por el corazón. La gnosis afirma algo que está entre el conocimiento científico y el religioso. Su fin es la salvación o liberación y no es utilitario. Tiene el mismo objetivo que la vía religiosa, en cambio sostiene que el único modo de llegar a la salvación es por el conocimiento: salvación por el saber, la mera fé no basta.
La gnosis propone que cada uno ha de recorrer el camino de conocimiento, uno lo ha de vivir y comprobar todo, sin tomarlo de otro prestado. Debe verificar uno mismo sus postulados y premisas. Sócrates, Platón, los alquimistas de la Edad Media y la Psicología Junguiana además de Simón el Mago de Samaria, Basílides, Orígenes, Valentino, los Cátaros, los Albigenses, la Cábala Judía, Carlos Castaneda son algunos de los exponentes de esta línea.
El gnóstico parte de la visión básica de que hay un misterio que nos invita a la aventura del conocer. Aún sabiendo que nunca llegaremos a desvelarlo todo, el gnóstico no pierde el respeto por el misterio. Sólo sabe que sin esta aventura no hay liberación de los prejuicios, de los velos, de este vivir separado, de la desintegración que es el estado natural en que el ser humano nace vive y muere, un estado de inconsciencia. El mundo de las apariencias nos hace creer que sabemos lo que somos, que somos uno pero en realidad, somos inconscientes y estamos desgarrados. La gnosis intenta reconquistar la unidad. El conocimiento liberador es el conocimiento de la Unidad.

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Naturaleza del símbolo, sus fundamentos ontológicos

“El pensamiento simbólico contrariamente al pensamiento científico no procede por reducción de lo múltiple a lo uno, sino por explosión de lo uno hacia lo múltiple, a fin de percibir mejor en un segundo tiempo la unidad de lo múltiple.” J. Chevalier

La Astrología posee como característica principal y universal su intrínseca composición simbólica, haciendo necesaria una visión de lo que es el simbolismo, de lo que significa y supone para el ser humano. Se podría argüir que no necesariamente la Astrología supone una visión simbólica de la realidad pero la tesis que aquí mantenemos es que precisamente la Astrología es siempre simbólica y que disolver su contenido simbólico significa disolver su papel de sistema cognitivo alternativo al contemporáneo.

La estructura simbólica astrológica es como un libro sin palabras, en un máximo nivel de abstracción, como tal su lectura, su aplicación y su interpretación es igualmente ilimitada. Puede interpretarse como una cosmogonía, como un sistema de lógica simbólica y como una representación de la trama secreta del mundo: las ocultas analogías.

Aclaro pues cuales son a mi entender los puntos de partida esenciales, esto es ontológicos que enmarcan el edificio epistemológico de la Astrología:

1. Ser y Realidad se hacen presentes en forma de símbolos, por tanto

2. Toda experiencia que aparece es símbolo y el símbolo es la condición de la aparición de todo fenómeno.

3. El símbolo es asimismo representación sensible de una realidad inteligible. Esa es una de las definiciones más someras que se pueden dar del símbolo. Partimos de la convicción de que la Realidad se estructura en dos dimensiones esenciales: la realidad invisible, abstracta y atemporal llamada tradicionalmente lo espiritual, lo abstracto, lo inteligible cuyo modo de ser es el de la Unidad y la realidad perceptible-sensible, concreta y temporal cuyo modo de aparecer es el de la multiplicidad, ámbito típico de lo fenoménico.

4. El símbolo se encuentra en una zona intermedia entre lo puramente sensible y lo puramente inteligible actuando de intermediario, puente, comunicador. Pertenece a un estadio mediador donde lo espiritual se representa e imagina y a la vez lo material se espiritualiza cumpliendo así una doble función que hace patente su esencia: posibilitar y asimismo sustraerse a las categorías del entendimiento y a las formas de la sensibilidad.

Henry Corbin ha llamado a esa zona intermedia Mundus Imaginalis y dice de él:

“Constatamos que no estamos reducidos al dilema del pensamiento y la extensión, al esquema de una cosmología y una gnoseología limitadas al mundo empírico y al mundo del entendimiento abstracto. Entre los dos se coloca un mundo intermediario, aquél que nuestros autores designan como alam-al-mithal, mundo de la Imagen, Mundis Imaginalis: un mundo tan real ontológicamente como el mundo de los sentidos y el mundo del intelecto; un mundo que requiere una facultad de percepción que le sea propia...mundo cuyo nivel ontológico está por encima del mundo de los sentidos y por abajo del mundo inteligible puro...tenemos así el mundo imaginal, entre el mundo sensible y el mundo inteligible...”

5. El símbolo es inagotable en su capacidad de representación, excediendo así la mera dimensión conceptual de la reflexión intelectual que siempre es limitada. Por ello necesita de la imagen y la imaginación el modo de aprehensión más propia del símbolo. Esta cualidad de lo simbólico por la que una experiencia aun siendo ella misma no se agota en ella misma ni en su delimitación conceptual sino que es también algo más. Ese algo más es el sentido de la experiencia. Una dimensión del significado que remite a esa otra realidad que permanece inefable, ignota. Este sentido ha de ser desentrañado, interpretado pues nos sitúa frente a un mundo que puede y debe ser interpretado, dice algo más de lo que dice, es algo más de lo que es.

James Hillman rescata un precioso concepto, el pensamiento del corazón que "es el pensamiento de las imágenes, que el corazón es el asiento de la imaginación, que la imaginación es la auténtica voz del corazón” ...
“La filosofía... debe surgir del corazón para poder descubrir el mundo fielmente, puesto que, como dice Corbin, ese sutil órgano es el que percibe la correspondencia entre las sutilizas de la conciencia y los niveles de la existencia. Este conocimiento tiene lugar por medio de imágenes que constituyen una tercera posibilidad entre la mente y el mundo.”

6. La visión simbólica del mundo es la concepción que descubre , revela el significado inscrito en inmanente a los fenómenos del acontecer. No un sentido sino el sentido: su ser e inteligibilidad. Que el mundo sea símbolo es la garantía de que el mundo sea verdad. Verdad, ahora sí en el sentido heideggeriano. Los símbolos están en el centro del corazón y de la vida imaginativa, conducen a los resortes más íntimos del destino y del acaecer universal y son auxiliares invaluables en los esfuerzos humanos de hallar luz en la vasta inmensidad de oscuridad, misterio, que nos rodea y cobija. “Las palabras -afirma J. Chevalier- serán indispensables para sugerir el sentido, o los sentidos de un símbolo, pero...incapaces de expresarlo en todo su valor”

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Símbolo versus concepto

“Un símbolo es la mejor representación de algo que nunca puede ser totalmente conocido” C.G.Jung

La herramienta cognitiva propia a la Astrología es el símbolo. Así como el concepto, hijo de la razón campa por sus anchas en la ciencia moderna y en nuestras interacciones cotidianas, el símbolo está hoy social y culturalmente relegado. Gran parte de las aproximaciones metodológicas y de las teorías y premisas astrológicas parten de y utilizan unas herramientas que por lo menos rebajan su uso y su utilidad al mínimo y en el peor de los casos transforman su esencia convirtiéndola en una disciplina incoherente y apta para todos los desatinos.

Etimológicamente “reunir lo separado”. Proviene del término griego “symbolon”; una moneda que en la antigua Grecia partían dos enamorados que se separaban para reconocerse cuando se volvieran a encontrar. El símbolo apunta a la integración y a la síntesis que son lo contrario de la separación y el análisis a los que apuntaba el concepto. juntar lo separado, etimológicamente. Puente, escalera. Completitud: reintegrarse con uno mismo. Abrazar lo perfecto y lo imperfecto. Reconciliarse con el universo, con la eternidad. Su fuente es interior por tanto subjetiva y objetiva a la vez. Implica un conocimiento transformativo, de la unidad y para la unidad. Es conocimiento objetivo y subjetivo a la vez. Subjetivo porque la fuente está en el interior, brota de uno pero no es arbitrario, es decir, es objetivo porque depende totalmente del nivel de conciencia, dos interlocutores comparten el mismo conocimiento si comparten su nivel de conciencia, pero con una persona menos consciente puede haber intercambio comunicativo pero nunca comprensión idéntica.

Conocimiento que no ofrece meramente información, como los conceptos y los signos, sino que es formativo, es decir, va indisolublemente ligado a la tarea de evolucionar. Implica la dimensión de la conciencia humana, un darse cuenta. Sus metas son descubrir el significado en las cosas que nos pasan. Ayudarnos a vivir una vida con sentido, por lo que implica necesariamente un camino de evolución, de transformación o de realización. De crecimiento. La meta es llegar a ser uno mismo conscientemente, plenamente. Eso nos lleva al reino de la fluidez, de la imprevisibilidad. Sin ningún esquema, sin ninguna idea preconcebida, abrirse a la indefinición. Uno se toma a sí mismo como el principal misterio. Una de las metas principales del “Conócete a tí mismo y conocerás el Universo” del Oráculo de Delfos.

Los símbolos son muy útiles percibir el flujo energético del universo, no es una percepción física, constituyen más bien los auxiliares de las señales que provienen del Espíritu, los símbolos ayudan a percibir e interpretar los augurios y/ o las coincidencias significativas (sincronicidades), tanto en la vida personal como en las tendencias colectivas. Los símbolos nos revelan de una manera intuitiva, la naturaleza subyacente de la realidad. Por subyacente se entiende un más allá de la apariencia, de lo manifiesto. Y lo que hay más allá de lo físico-presente es algo abstracto, elusivo y altamente importante: un significado.

Los conceptos describen, diferencian, separan; los símbolos muestran, conectan, integran. El concepto no está abierto a interpretación porque sus límites han sido fijados estrictamente. Por supuesto, los símbolos pueden ser usados de igual modo cuando, por convención, se les confiere tal función, tal como ocurre en Química por ejemplo, o los símbolos algebraicos que han llegado a ser señales. Pero los símbolos tienen en si mismos una naturaleza esencialmente diferente. Están abiertos, su interpretación puede ser inacabable. Su riqueza ontológica nada tiene que ver con el concepto, el concepto es por así decir un mendigo, ontológicamente hablando.

El concepto es al símbolo como la ciencia es a la poesía. La Poesía deja aparecer realidades nuevas o nuevas perspectivas de la realidad porque alude a cosas en una manera misteriosa y oculta; poesía es simbolismo puro, y cuando ciencia logra tal tarea como en las intuiciones de grandes científicos, llega a ser poesía. Los símbolos no han sido inventados por el ser humano, el mismo idioma no es una invención del hombre pues éste no es tan poderoso. Los símbolos, el idioma, el hombre mismo son modos del ser, maneras en los que el ser aparece o se muestra él mismo.

Era Sócrates quien puso todo su esfuerzo definir las cosas, quería saber qué eran, quería asirlas, así investigó aquellas notas o calificaciones sin que las que una cosa particular dejaría de ser esa cosa particular. Dichas notas esenciales constituían el concepto de esa cosa particular. Así el concepto nació con Sócrates en un esfuerzo de asir. La Ciencia, tal y como la conocemos, no es más que un desarrollo del concepto y de la filosofía y lógica aristotélica (la lógica binaria aristotélica contiene la semilla de la cibernética contemporánea). El propósito y la esencia de un concepto es asir, y tal es el propósito de la ciencia: controlar y dirigir." Y añadiría a dichos objetivos de la ciencia: entender, revelar un orden subyacente, satisfacer curiosidad, resolver un enigma; éstos no son exactamente "asir, controlar y dirigir"; aunque hay un elemento de esto en su uso.

El símbolo, en cambio, muestra, y al hacer así, deja que algo aparezca, esté presente, tal es su esencia, no asir, no dirigir, no controlar. Las señales y los conceptos pueden ser aliados, los conceptos y los símbolos no pueden. Los conceptos no son más que fichas-contenedores, inventados por los miembros de un grupo para representar ideas en una forma muy concisa y facilitar su manipulación. Así por ejemplo, "=" nos dice: "cualquier cosa que está a la izquierda de = puede reemplazar cualquier está a la derecha de =" y "si quieres guardar el equilibrio y la equivalencia, cualquier cosa que hagas en la derecha de = has de hacerlo en su lado izquierdo =." Equilibrio/ equivalencia es el concepto. Los símbolos no son el resultado de cualquier tipo de acuerdo general social. Los conceptos brotan precisamente de la actividad social humana. Ellos todo tiene en común arbitrar los a un juego de significados concretos. Por nosotros"=" no es un símbolo (acepto tanto personas usarían esta palabra referirle) es un concepto, cuando vosotros pues lo define, ése relata a otro conceptos, equilibrio tal como, equivalencia. Un mapa no es una representación simbólica, porque describe una realidad definida. Definir algo es el proceso cognoscitivo de diferenciar (de separación) una entidad del descanso, o un aspecto de la realidad de otro aspecto.

SIMBOLO

integración - síntesis- idea de completitud (abraza lo perfecto y lo imperfecto)

conocimiento de la Unidad
integración consciente e inconsciente
absoluto
eterno
conexión sincrónica
CONCEPTO
separación - análisis- idea de perfección (elimina lo imperfecto)
erudicción intelectual

cultivo del intelecto

relativo

temporal
causa - efecto

Conceptos
- tratan de representar y definir la realidad
- son herramientas de comunicación y pensamiento
- surgen de una convención social
- su propósito es informar

Símbolos
- tratan de ayudarnos a insertarnos en la realidad de un modo pleno
- son herramientas de comunicación con el Espíritu
- surgen del misterio, no sabemos quien los hizo
- su propósito es transformar

Afirma Chevalier “El símbolo se distingue esenciamente del signo en que éste es una convención arbitraria que deja el significante y el significado ajenos uno a otro, es decir, que el símbolo presupone homogeneidad del significante y del significado en el sentido de un dinamismo organizador...Durand funda sobre la estructura misma de la imaginación ese dinamismo organizador...Podemos decir que el símbolo...posee algo más que un sentido artificialmente dado, porque detenta un esencial y espontáneo poder de resonancia...Con el signo permanecemos sobre un camino continuo y firme; el símbolo supone una ruptura de plano, un discontinuidad, un pasaje a otro orden; introduce un orden nuevo con múltiples dimensiones”

Las herramientas simbólicas (Astrología, Kabalah, Tarot, y/o Ching) se puede usar de maneras muy diferentes y con diverso "intenciones”, pero su esplendor lo logran cuando ayudan a los seres humanos a fortalecer su vínculo con el Espíritu y éste por medio del símbolo compromete al ser entero, no solo a su intelecto, por tanto, el saber simbólico o saber de los símbolos va inseparablemente unido a un encarnar dicho saber en la propia vida y en el ser de uno. Así, yo no puedo saber una cosa y no ser tal cosa.

Los símbolos son medios que ayudan a nuestra atención a cambiar de nivel: desde lo concreto de nuestras ilusas preocupaciones cotidianas a este reino de fuerzas impersonales y poderes que desde la eternidad dan forma y sustancia a nuestro camino vital. El símbolo es como una copa vacía. Cualquier símbolo en su función integradora, abarcadora, llevado a sus últimas consecuencias afirma que todo está en todo. Cada símbolo por definición está conectado con un universo de posibilidades. La tarea simbólica consiste en juntar el rigor objetivo del símbolo con el proceso creativo subjetivo de uno mismo. Esto hoy nos da un conjunto de significados cuyo potencial evocador es inagotable. El símbolo se dispara a un infinito colmado de significado y riqueza, pero a la vez está vacío, es una copa vacía que se llenas de todas las experiencias, prejuicios y juicios del que los usa. Todo astrólogo enfrentado al símbolo sólo ve lo que puede ver, comprende lo que puede comprender. El símbolo no da más allá de lo que el practicante puede comprender. Entre el símbolo y lo que significa hay un salto que sólo se puede salvar mediante una conducta. Uno tiene que ser capaz de comportarse de modo que se le abran las puertas del significado.
La conducta expresa la totalidad de nosotros. El significado no es algo estático, es la encarnación de una chispa que brota al instante, que toca y transporta. A veces es un proceso como una gestación, el significado es como el “Logos Spermátikos”, la palabra que entra y fecunda, de allí hay una concepción y luego un parto. El símbolo recae sobre la totalidad del ser y su consecuencia es la transformación de la conducta y todo aquello que la fundamenta: ideas, creencias, valores y actitudes.

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Posibilidades y límites de la sintaxis en la Astrología

El lenguaje simbólico necesita en gran medida del lenguaje conceptual para ser comunicado. Jung precisa

“el símbolo no encierra nada, no explica, remite más allá de sí mismo hacia un sentido aún en el más allá, inasible, oscuramente presentido, que niguna palabra de la lengua que hablamos podría expresar de forma satisfactoria”

Ahí reside uno de las dificultades mayores y el reto más exigente. Nos vemos obligados a utilizar una herramienta potente pero equívoca y limitada en un sentido sutil pero importante. Nuestra sintaxis fácilmente acaba despojando al símbolo de su potencial mágico-transformador. Para evitarlo resulta necesario luchar contra la sintaxis conceptual con sus propios medios utilizando algunos instrumentos que nos pueden ayudar. Fruto de mi experiencia con ellos propongo: la paradoja, la narración y la asociación espontánea.

La paradoja
"Las palabras que son estrictamente verdaderas parecen ser paradójicas"
Lao Tse, Tao Te King

"Lo que es uno es uno. Lo que es no-uno es también uno"
Chuang-tzu

La lógica aristotélica se basa en la ley de la identidad que afirma que A es igual a A, la ley de la no contradicción (A no es igual a no-A) y la ley del tercero excluído (A no puede ser A y no-A, ni A ni no-A) Aristóteles lo afirmó así:

"Es imposible que la misma cosa pertenezca y al mismo tiempo no pertenezca a la misma cosa y e el mismo respecto...Este es entonces el más seguro de todos los principios" Metafísica, I, 1005b 20

En oposición a la lógica aristotélica esta lo que podríamos llamar lógica paradójica que supone que A y no-A no se excluyen entre sí como predicados de X. Esta lógica es la que debería predominar en la Astrología así como predomina en el pensamiento chino y de la India, en la filosofía de Heráclito y en la dialéctica.

Estoy convencido de que alcanzar la verdad de algún fenómeno o hecho implica necesariamente conectarse a un nivel cognitivo en el que la paradoja (aquello de que los extremos se tocan) en cuanto al nivel conceptual y el relato mítico en cuanto al nivel explicativo son los mejores auxiliares del símbolo .

La paradoja es aquel instrumento de espíritu que nos habilita tratar con las contradicciones. Etimológicamente paradoja significa “contrario a la opinión recibida y común”. Cicerón escribe (De fin., IV, 74) “lo que los griegos llaman paradoja, nosotros lo llamamos ‘cosas que maravillan’”. En efecto, la paradoja maravilla, porque propone algo que parece ser asombroso que pueda ser tal como se dice que es. Se dividen usualmente las paradojas en

- lógico-semánticas
- existenciales-psicológicas

De las paradojas lógicas y semánticas no me ocuparé en este trabajo. Me interesan las existenciales-psicológicas, - de las que se encuentran ejemplos en San Agustín, Pascal, Kierkeggard y Unamuno- definidas como aquellas que se proponen restablecer la verdad (en tanto que verdad profunda) frente a las meras verdades de la opinión común y hasta del conocimiento filosófico y científico. En este sentido ha defendido la paradoja Kierkeggard, una paradoja que no es antirracional, sino que puede ser pre-racional o trans-racional por lo que la hemos de considerar como uno de los mejores recursos y auxiliares del símbolo pues mediante procesos cognitivos similares actúa a la manera de reconciliar las oposiciones, de reunir los contrarios, de sintetizar.

Por ejemplo una paradoja inquietante y muy debatida tanto en foros astrológicos como en otros:

La contradicción Libertad/Determinismo.

La dualidad que nos interesa podría situarse en el tipo de contradicciones que admiten la gama de grises: uno puede estar más o menos determinado y ser más o menos libre. Así que podríamos establecer una distancia entre los dos extremos con sus mediciones intermedias. Pero y ¿qué ocurre en los extremos? ¿Una persona que tras duros esfuerzos se sitúa en el extremo de la libertad significa que ya no tiene ningún determinismo? El razonamiento concluyente es que si eres libre no estás determinado y viceversa. Esta es un pobre manera de querer aproximarse a uno de los misterios nucleares del destino humano. Valga la paradoja: A mayor determinación (inconsciente) mayor (sensación de) libertad. En tal estado de ser las libertades más usadas son: la libertad de entregarse a los vicios (auto-indulgir), la libertad del capricho que es prima hermana de la libertad de equivocarse y por esta lógica uno acaba cometiendo los mismos errores cada vez que enfrenta las mismas situaciones. En cambio, para la persona que crece en conciencia de ser cada vez es más libre pero cada vez se le estrecha más el camino porque frente a las situaciones que vive ya no tiene la opción de dar respuestas regidas por la ignorancia, el capricho, los prejuicios, la indulgencia, los vicios, etc. etc. Al final uno acaba en un camino muy determinado pues cuando uno es guiado solamente por la conciencia uno acaba haciendo simplemente lo que tiene que hacer.

En términos castanedianos:

"Todos tenemos que actuar dentro de ciertos limites... El poder dispone esos límites y un guerrero es, digamos, un prisionero del poder; un prisionero que puede hacer una decisión: la decisión de actuar como un guerrero impecable, o actuar como un asno. A fin de cuentas, quizás el guerrero no sea un prisionero sino un esclavo del poder porque la decisión ya no es una decisión para el... no puede actuar en ninguna otra forma más que impecablemente. Actuar como un asno lo agotaría y lo llevaría la tumba." (RP p.258)

La Astrología entera está construída bajo un sistema de proposiciones contradictorias: masculino- femenino, diurno-nocturno, maléficos-benéficos, consciente-inconsciente, etc. Es decir conceptos que se excluyen mutuamente. Solo con el auxilio de la paradójica unión de los opuestos podemos usar el símbolo astrológico de un modo apropiado.

La narración

En realidad, la carta Astral es un mapa. Un mapa ayuda a recorrer un camino. El camino de nuestra vida conforma una historia. La historia de mi vida. En realidad es lo único que nos pertenece. Cuando en el umbral de la muerte miramos hacia atrás ¿qué vemos? todo lo material, los hechos, lo palpable queda diluído en la sustancia vaporosa del recuerdo de las historias que viví.

Los símbolos revelan su poder cuando el intérprete es capaz de amalgamarlos en la creación de una historia. Una historia posible, que halla en el material de los mitos y leyendas una fuente riquísima de inspiración y ayuda. Convertir el acto de interpretación de una carta en la revelación de una historia o unas historias que aspiran a ser vividas, a ser actualizadas es uno de los ejercicios en que el talento interpretativo puede alcanzar cuotas de puro arte. Arte y potencial integrador-terapéutico cuando el relato mítico prende en una persona y se encarna en un proceso que el astrólogo puede iluminar con el auxilio de sus símbolos.

Veamos lo que Hillman dice a respecto:
"...los mitos son más objetivos que las filosofías del pensamiento. Aunque las redes míticas empleen figuras humanas (hércules) y hablen con la retórica de la subjetividad -pasiones, sentimientos, hábitos y actitudes- sus efectos son más objetivos ya que no fuerzan una construcción teórica de los fenómenos."

La asociación espontánea y la imaginación

Sobretodo cuando el símbolo es utilizado no tanto en la del cliente o consultante sino en la propia vida en la propia vida, uno de los pocos modos que conozco que permiten escapar de la trampa del propio ego para eludir lo desagradable a su vista es el acto de meditar sobre un símbolo con el método irracional de la asociación libre. Imágenes espontáneas pueden surgir. Imágenes que si son asimiladas y elaboradas revelan también el potencial integrador e iluminador del símbolo.

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Esquema cuatripartito de la interpretación simbólica

La doctrina de los cuatro elementos ofrece un marco único y excepcional por abarcar la diferenciación de los contenidos interpretativos en un referente de gran riqueza dimensional.

Cada acto interpretativo se enmarca y enriquece por presentar a la percepción del intérprete la posibilidad de establecer cuatro niveles de realidad presentes en cada símbolo. Además puede ofrecer la dirección hacia donde se debe encaminar una interpretación completa que será aquella que contemple la totalidad de las dimensiones presentes en cada elemento.

Principios

1. Cada símbolo debe rastrearse en los cuatro planos. Independientemente del que el símbolo implique a un planeta, un signo, un aspecto e incluso un elemento el esquema cuatripartito permite diferenciar cuatro aspectos, niveles, expresiones, manifestaciones básicas del símbolo.

2. Una interpretación completa solo es posible si se establece incluyendo los cuatro niveles. Cuando ello no es posible la interpretación queda sesgada, parcial. Es posible que entonces no produzca el efecto deseado, es decir, aquel que permite que el acto de interpretar el símbolo constituya una experiencia no meramente informativa-comunicativa sino transformadora, iluminadora, reveladora.

3. Cada nivel o elemento comprende a su vez y en sí mismo a los 4 restantes. Así cada elemento se hace más comprensible cuando se le aborda a su vez como estructurado en 4 niveles. Tierra tiene así un plano de tierra (tierra-tierra), un plano acuático (el agua de la tierra, un plano aéreo y un plano fogoso. Y así sucesivamente.

4. La interpretación del símbolo astrológico debe, a modo de pirámide, acercar Cielo y Tierra, debe permitir ascender de lo literal a lo unitivo-místico elevando la conciencia del consultante desde la percepción y comprensión literal hasta la percepción de lo más abstracto y Universal y viceversa debe permitir rastrear en la descripción más concreta de su experiencia y vida ese significado elusivo y etéreo pero esencial que confiere estatura, luz y libertad a la densidad y contundencia de los hechos concretos que le toca confrontar.

La lectura literal: interpretación en el plano Tierra

Tierra alude al plano de los hechos en tanto que procesos culminados o en proceso de serlo de un modo efectivo, es el plano de la conducta, de la manifestación consumada. . En este nivel la interpretación presenta un aspecto taxonómico y descriptivo. La descripción de hechos: las cosas son así o asá, o la manifestación de este símbolo acarreará tal o cual hecho, o, eres así o asá. Este plano incluye pues cualquiera de los otros planos en tanto que hechos. Podemos hablar así de hechos materiales o biológicos, como también de hechos psíquicos, hechos intelectuales y hechos espirituales en tanto que son objeto de descripción, categorización y clasificación en constructos nosológico-empíricos. Incluyen pues las tipologías psicológicas o astrológicas, los perfiles caracteriales, los

Asimismo la predicción, en tanto que predicción de hechos queda integrada en este plano. Efectivamente cuando al interpretar predictivamente el astrólogo alude o contempla el plano de los hechos, (te morirás, te enfermarás, te casarás, etc.)

También incluye la descripción de rasgos temperamentales, caracteriales y todas las nosologías psicológico-esotérico-espirituales que apuntan siempre a la descripción de hechos – pasados, presentes o futuros).

Siempre que describimos fenómenos estamos en este plano. Tierra implica situarse frente al objeto de la percepción considerándolo un factum, un ente que indistintamente de su plano existencial (físico, psicológico, etc.) se presenta como algo real, tangible y perceptible. Es el plano medible, perceptible y contundente por excelencia.

Una interpretación, considerada desde la óptica de este plano, es buena cuando se ajusta a los hechos en su vertiente taxonomizadora y descriptiva y cuando acierta plenamente en la predictiva.

La lectura psicoanalítica: interpretación en el plano Agua

“La interpretación (como la verdad), atañe a la
causa del deseo, causa que ella revela, y de la
demanda que con su modal arropa el conjunto de
los dichos”.
J. Lacan

Es el plano de las motivaciones. Cualquier manifestación que acaba siendo un hecho dado en el plano de tierra viene siendo causada por una fuerza motivacional. Deseos, miedos, anhelos, ilusiones, etc. Constituyen el factor motivante por excelencia.

El plano acuático así como los restantes son planos invisibles, no se pueden medir ni ver ni tocar lo que implica que hemos de atender no tanto a los deseos confesos del cliente, aquello que él o ella fácil y libremente expresan o creen que motivan sus conductas. Usualmente es necesaria una labor de cuestionamiento. El auténtico deseo no se muestra con facilidad, casi todas las veces, chocamos con una resistencia más o menos encubierta a penetrar en él. Ni el deseo ni el miedo las grandes fuerzas motivadoras se muestran, aman esconderse tras las justificaciones y las explicaciones del tipo hago esto (hecho, plano de tierra) porque bla, bla, bla (plano de agua en un estadio inconsciente). El acto interpretativo pues se perfila en base a la capacidad del astrólogo de percibir todo un universo de lenguajes inconscientes (gestos, posturas corporales, tics, actos fallidos, equivocaciones, etc. etc. Este nivel femenino y receptivo implica la necesidad presente en todo acto interpretativo de dejarse penetrar por la presencia del consultante. La escucha viene siendo en psicoanálisis aquel ingrediente sine qua non que posibilita que una interpretación recoja, tenga en cuenta la demanda-necesidad inconsciente o no del cliente.

La lectura metafórica-alegórica: la interpretación en el plano Aire

La letra mata
Lacan

En este plano la interpretación tiene en cuenta sobretodo el plano socio-linguístico. Por un lado el orden social del cual el cliente proviene. Dicho orden social incluye desde los rasgos más básicos y colectivos de su extracción social hasta los más particulares que implican su nivel intelectual y el dominio-comprensión del lenguaje.

Y ello es necesario porque el símbolo en su dimensión aérea implica siempre un esfuerzo crítico-intelectual a realizar tanto por el intérprete como por el cliente para realzar que condicionantes socio-culturales pueden impedir, obstaculizar o por el contrario ayudar en la tarea de comprensión del símbolo.

Es el nivel en que el uso del lenguaje ha de ser exquisito, el rigor conceptual integrado con el nivel linguístico que el consultante puede entender.

La lectura unitivo-mística: interpretación en el plano Fuego

Terreno de la interpretación prescriptiva. Aquí no importa lo que es, fue o será sino lo que podría ser y/o debería de ser. Fuego, plano de la potencia de ser, expresa siempre el conjunto de potenciales inherentes a cada situación de hecho.

Plano de los dioses, asistimos al brote de una chispa iluminadora que esclarece el tema mediante un ¡ajá! Surge un significado que se expande mediante la intuición y permite religar los diferentes planos bajo una imagen integradora que revela los potenciales de crecimiento y conciencia implícitos en cada situación o acontecimiento vital. En este plano la interpretación ha de despertar al cliente “literalmente hablando” puesto que en el plano fogoso, se alcanza un nivel sin forma, de puro dinamismo y /o fuerza impactante. El fuego actúa entonces como esperma que fecunda, llama que ilumina, comentario. Es el nivel más alto, la interpretación que alcanza este punto y en él se construye de acuerdo a sus exigencias, es una interpretación total, entonces y sólo entonces podemos decir que la interpretación cumple su cometido o el astrólogo es capaz de desarrollar todas las posibilidades del acto interpretativo. Una interpretación que integra los 4 niveles es una interpretación genuinamente transformadora.

La Astrología busca reintegrarnos el el flujo y el cambio por ello ha de ser transformadora, no busca ni deberia buscar meramente describir la realidad, para eso ya tenemos a la ciencia y nada mejor que ella para esta tarea. La ley cientifica tiene como pretension describir un aspecto del comportamiento del universo y a veces proponer teorias explicativas.

La Astrologia no es una ciencia en este sentido o no deberia serlo, es una disciplina cuyos postulados, técnicas y metodos tienen la vocación de ayudar al ser humano a instalarse diferentemente en esa realidad. No ha de ser meramente descriptiva sino sobretodo prescriptiva. No ha de limitarse a informar acerca de cómo es la realidad, sino que ha de conformar una actitud de atención y conexión con el significado divino inscrito en dicha realidad. Significado que usualmente queda velado a una atencion enfocada en el aspecto descriptivo.

Quede claro que no estoy en contra de la predicción y la descripción como experiencia didáctica y usadas sabiamente, pues dedicarnos a ella ejercita determinadas facultades y en determinada circunstacias del consultante. Mi crítica consiste en el reduccionismo al que sometemos a la astrología cuando a este nivel descriptivo nos aferramos obsesivamente y desde ahí pretendemos defender a nuestra disciplina frente a los prejuicios de la época.

Lo importante del Universo y de nuestros destinos está precisamente cuando lidiamos con aquellos eventos que o por mecanismos cuánticos, si se quiere, o por fuerzas mágico-espirituales, si así se prefiere, se nos presentan como acontecimientos únicos que florecen una sola vez y una sola vez nos regalan su significado, ese mensaje de la eternidad o del Espiritu del que los hechos son portadores o portavoces.

En el ejemplo anterior, el divorcio es el hecho futuro, cuando el astrologo reduce su tarea a la de describirlo-predecirlo, se queda en la cáscara, en lo superfluo, dejando el meollo intacto y traicionando así y aunque lo ignore lo mejor de su posibilidad vocacional: ayudar al ser humano a que re-construya su vinculo con el Universo atendiendo al mensaje divino presente en cada hecho. Cuando el astrólogo enfoca su actuación en esta tarea está colaborando a la experiencia espiritual más esencial e importante: religar arriba-abajo, adentro y afuera. Para ello no necesita antetodo escuchar y/o leer el símbolo activo en aquel momento e interpretarlo en términos de toma de conciencia del significado de la experiencia, acto que siempre ayuda al necesario despertar y darse cuenta de lo que realmente hacemos y en donde realmente estamos, sacudir a la conciencia cotidiana adormecida por tanta descripción ayudándola a despertar a la magia y al misterio permanentemente presentes en cada hecho, en cada ser, en cada acontecimiento descrito o no por la razón, abriendo el corazon a la unica tarea real: ayudarnos a conocernos, no como ego que se describe o se predice sino como seres totales, únicos e indescriptibles que están frente al inmenso reto de enfrentar a un universo y a un destino no menos apabullantes en dichos atributos, que requieren de la actitud pragmática de la mente, el corazon y el espíritu alertas frente a los mensajes que amorosamente nos regalan las estrellas...

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El intérprete, el interpretado y lo interpretado

Cuando a mi se me estropea el automóvil lo único que requiero es un buen mecánico. Qué es un buen mecánico, aquél que teniendo el conocimiento y las herramientas adecuadas, sabe diagnosticar el fallo y reparar o suplantar la pieza rota. Este buen mecánico puede, por más, ser cualquier otro tipo de cosa, y vivir de cualquier manera y a mí ni me importa ni me afecta.

¿Qué ocurre cuando lo que se me estropea no es un objeto sino mi vida? Ocurre que no voy a buscar un mecánico sino un astrólogo, un vidente, un psicólogo, un cura, etc. etc. Me importará a mi como sea este señor, cómo vive su vida? O mejor dicho, puede en este caso separarse la vida que sigue este señor del modo en que ejerce su profesión. Pues no. Así que me dé cuenta o no, a mi me importa

Porque este señor trabaja con un ser humano no con una máquina. Así un buen mecánico puede ser fascista, machista, etc. y esto no afectará su desempeño en el oficio. ¿Puede ocurrir lo mismo en el caso del astrólogo? Rotundamente no. El oficiante en tales casos no puede evitar desempeñarse en su consulta u oficio exactamente igual a como se desempeña en su vida entera. Esto a nivel de desempeño real no a nivel de la máscara socio-profesional que los oficiantes se imponen o ponen cara al cliente. Ya sabemos, esto de que con el cliente pretendo ser abierto, simpático, tolerante, espiritual y sobretodo muy sabio y al llegar a casa con mi mujer o mis hijos, amigos etc. me convierto en un manipulador egoísta.

Establecemos pues la siguiente premisa: en el caso de los oficios que tienen como objeto de su saber al ser humano, conocimiento y vida van inseparablemente unidos., de lo contrario es cuando el intelecto se impone desconectándose del resto del ser y rompe la experiencia para reducirla a un tratamiento intelectual que siempre implica una separación o bifurcación, en cambio el trabajo con símbolos debería siempre propiciar el salto del pensamiento a la experiencia, el astrólogo debe evitar el error de dar al cliente interpretaciones y explicaciones que acaban impidiendo tal salto liberador en la que la persona pueda librarse del filtro social-cognitivo del lenguaje y la lógica y experimentarse como ser universal en contacto con las fuerzas más profundas de su propio ser que son las de la humanidad entera.

La captación de la realidad del símbolo astrológico debe ser hecha por uno mismo, no puede ser aprehendida en formulas intelectuales ni transmitida así al estudiante o al cliente, el significado de un símbolo no puede entenderse si no se toma en consideración la idea que el alcanzar la verdad esta indisolublemente ligado a una transformación interior, por eso la Astrología debería hacer suya la finalidad del propio zen y verse a sí misma como una arte de ver dentro de la naturaleza del propio ser y señalar el camino de la servidumbre y determinismo de la inconsciencia a la libertad de la conciencia.

En un punto, la practica del astrologo, del terapeuta-psicologo y la del sacerdote se unen, o deberian unirse. Jung diria que todos estas profesiones brotan de un mismo nucleo arquetipico: el curador. Asi, el astrologo reconciliando al sujeto con su destino o con el cosmos, el terapeuta reconciliandolo consigo mismo y el sacerdote con Dios, son varias maneras de aludir a un unico y mismo proceso, aunque cada uno utilice tecnicas ditintas y lenguajes diversos.

Transcribo una cita Michael R. Meyer (ya sabes, supongo, el delfin y heredero de Dane Rudhyar), que creo que viene a cuento (traducción del inglés mía):

"La Astrologia es un sistema simbólico univeral, que puede definirse como unas tecnicas que aplican la percepcion holista a la interpretacion de la relacion dinamica que existe entre y dentro de todas las totalidades organicas con el objetivo o proposito de revelar una verdad universal o particular." A handbook for the humanistic astrologer.

Pues bien por aquello de que no hay nada tan viejo como la verdad ni nada tan nuevo como la verdad, lo queramos o no, nuestro intrumento y nuestras técnicas como el que usa el psicólogo y el sacerdote, etc ha de ayudarnos en esta esencial tarea.

La verdad de uno mismo, y la verdad que subyace al tipo de circunstancias que me toca vivir no es facil alcanzarla. Tampoco sirve para nada que demos un listado de fechas. Aunque el cliente crea que es esto lo que necesita. El cliente se de cuenta o no, cuando se acerca al astrólogo quiere acercarse a sí mismo. Quiere entrar en contacto con el símbolo de su individualidad y de peculiar camino o destino que es su expresión. Entrar en contacto con la verdad de sí mismo cuya símbolo es su Carta Astral. El astrologo deberia ser mediador de este encuentro, un mediador que más que atiborrarle con fechas o inútiles consejos, focalizara el uso de sus técnicas y de su energía para esta importante tarea. Ahi está el arte, ahí esta el corazón. Devolver al cliente no lo que pide literalmente : cuando me voy a casar, morir, etc. sino hacerle ver que una preocupación acerca del futuro esconde otra mas importante que esta ya en su presente. Y que acceder a ella implica exponerse a descubrir una verdad de sí mismo. Como dice Don Juan:

“La esencia de una explicación no aclara el mundo ni sus misterios, los hace menos pavorosos. En cambio siempre buscamos explicaciones convenientes que se ajustan a nuestro mundo y a uno mismo. „

 

El interpretado y/o los dioses reimaginados

A sabiendas el titulo es capcioso puesto que más que reimaginar a los dioses se trata de reimaginar nuestra relación con ellos, de eso se trata pues es de dicha relación que obtenemos nuestra salud, ontológica, psicológica y física o nos ganamos nuestro deterioro y no solo el nuestro sino el del planeta entero.

Existe un mito contemporáneo (para romper la tradición en nuestros medios uso la palabra mito aquí en su sentido más vulgar de historia falsa) que reza así: los tránsitos, progresiones, etc. influyen, son causa de, o coinciden sincrónicamente con épocas de cambio. Se da el cambio por garantizado pero nunca se cuestiona que decimos cuando usamos conceptos tales como cambio, transformación, etc.

La idea más corriente es la de que el cambio de suerte es algo que está más o menos garantizado, en el transcurrir de un tránsito. Por supuesto que bajo su álgida nuestras circunstancias y experiencias cambian en el sentido más llano de la palabra, ocurren fenómenos y cosas que muchas veces ni cabían en nuestras expectativas y que suponen un corte una alteración del cotidiano fluir de las rutinas y conductas, incluso suponen la emergencia de poderosos sentimientos y emociones.

Que cambien las circunstancias no significa que cambie el ser que las experimenta, hay algo que casi siempre no cambia y con ello desvirtúa el resto de cambios, es el carácter, ese genio, daimon, que nos habita y que es el núcleo generador de destino.

 

Lo interpretado

Escuchar la interpretación de la Carta Natal implica un acto de encontrarse con uno mismo. Pero no el uno mismo que uno ya conoce sino que requiere un acercarse a ese centro del ser que está más allá o más acá de todo lo que uno ya conoce de sí mismo. Este encuentro está mediado por un sistema de símbolos que configuran la imagen de la totalidad del ser.

Este encuentro es mediado por el intérprete, que es el astrólogo cuyo trabajo consiste en actuar como un traductor, esto es, ha de traducir unos símbolos ilegibles para el no experto al lenguaje hablado con el fin de facilitar su comprensión, pero como todo buen traductor debe hacer, al texto original ni le quita ni se añade nada, es decir nada que no esté en el texto. Claro que en el caso de los símbolos, no se encontrarán dos traductores que digan la misma cosa, pero si ambos lo hacen bien, darán una traducción correcta y es la que el cliente necesita oir en aquel momento. En el fondo, es como si uno viniera a escucharse a uno mismo pero no lo que cotidianamente uno cansinamente se repite, sino que se trata de escuchar al Otro de uno que va a utilizar a los mediadores para hacerse oir. Ese Otro recibe varios nombres según la tradición o la escuela de pensamiento: el Inconsciente, el Yo Superior, el Sí Mismo, el Espíritu, etc.

En el curso de la interpretación hablo del pasado, del presente y del futuro, aunque el énfasis nunca es en la adivinación de hechos (te casarás, te divorciarás, tuviste un accidente, te contratarán, etc.), sino que el esfuerzo recaerá en la tarea de religar los diferentes hechos esparcidos a lo largo de lavida, para intentar con la ayuda del referente cósmico que se trasluzcan sus significados ocultos (inconscientes). Esos significados son los que permitirán entender aspectos de una vida, de una historia y de un destino, bajo otra luz y una mirada que posibiliten re-ligar, descubrir, como hechos aparentemente inconexos, no relacionados entre si, revelan con la ayuda de la Astrología, un vínculo significativo, un sentido. La posibilidad de conectar con este es la posibilidad de ampliar la conciencia y de reintegrar aspectos de uno mismo y de la vida ahora incomprendidos y como tales desintegrados de l avida consciente.

El acto de adivinar recupera así su significado original, retoma su brillo perdido: adivinar como divina guía, encontrar no en la mera descripción de los hechos sino penetrando en su corazón, aquel mensaje que ayude a vivir la vida con más sabiduría. Y sobretodo ayude a enfocar el presente, piedra de toque fundamental, con mayor amplitud de miras.

No sé, y creo que nadie puede saber, si, en última instancia, hay un libro celeste en el que nuestro destino esta ya escrito. Ahora bien, de lo que sí estoy convencido es que no hay nada del futuro que no dependa del grado de conciencia con el que afrontamos el aquí y ahora.

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Las fases de la interpretación

"Sediento ya no estarás por mucho tiempo, ¡corazón ardiente!
Hay promesas en el aire,
De bocas desconocidas siento un aliento.
- Siento venir la gran frescura..."

F. Nietzsche

El semillero

Usualmente divido el trabajo de interpretación de la Carta en dos partes y se lo comunico al interpretado de este modo: la primera parte implica un movimiento de salirte de tu vida y ponerla delante tuyo. Como si pudieras contemplar el proceso entero de tu vida desde afuera y revisarla a la luz de tu símbolo cósmico. Si así te sitúas verás que eso que llamamos vida es un proceso de despliegue de lo que al principio era un conjunto de potenciales, de posibilidades. Una vida plena es pues aquella en que el máximo número de potenciales se convierte en realidades, en capacidades desarrolladas, experiencias vividas, en tareas cumplidas.

En esta primera yo leeré cada símbolo de tu carta astral como un conjunto de posibilidades, de potenciales, de cosas que podrían se o deberían de ser en tu vida, o lo serán, o lo han sido o lo están siendo. Ahora bien, que sepas que por mucho que me esfuerce nunca voy a agotar todas las posibilidades inherentes a tu ser, inscritas en tu mandala en el mimo acto de tu aparición en el planeta. La lectura es desde este punto de vista, la de un lector de semillas. Como si al nacer se te hubieran dado un conjunto de semillas y un terreno. Como sabes, de un terreno árido (cuadraturas, maléficos, etc.) uno puede hacer un vergel y de un terreno frondoso (trígonos, benéficos, etc.) y fértil uno puede acabar creando una jungla espesa. A lo que me refiero, le explico, es que lo que no está escrito en la carta astral, ni hay modo de saber es el grado de trabajo, de esfuerzo que cada uno va a realizar con las semillas y el terreno heredados.

En otras palabras, te digo que es fácil que de algunas de las cosas que te relate te sepan a cosa conocida, ya vivida, otras justo ahora las empieces a intuir y respecto a otras te suenen a chino pero quizás dentro de 5, 10 o 20 años te acuerdes de mí y digas ahh! ahora entiendo lo que me dijo Armando aquel día!" porque en tal momento habrás descubierto ese potencial, esa capacidad, esta nueva dimensión de tu ser o de tu vida hasta entonces dormida, inconsciente, no cultivada.

También es posible que algunos de estos potenciales, sean semillas que no prendan nunca, que nunca fructifiquen y todo porque lo que tampoco está escrito aquí en el tema natal es el grado de acuerdo a desacuerdo contigo mismo que tienes, ya sabes que muchas personas viven su vida de espaldas a sí mismas. O sea que nada hay garantizado.

La antorcha

La segunda parte, va a ser complemento de la primera, como la otra cara de la moneda. Si antes sobrevolábamos tu vida apuntando a los potenciales de tu ser, ahora vamos a enfocar tu aquí y ahora pero para ello vamos a revisar tu historia personal (los hechos de tu vida). Para ello, hablaremos de tu pasado, de tus ancestros, de tu presente y del futuro que se acerca. Pero aquí si que necesito tu ayuda, pues llegará el momento en que te pida que te sinceres y que me cuentes cual es el área o las dimensiones de tu vida que ahora te preocupan, te crean inseguridad, dudas, etc. Cuando llegue el momento y si me cuentas lo que debes, verás como el símbolo astrológico te puede ayudar inmensamente en la tarea de resolver y/o entender lo que necesites para seguir adelante con nuevos bríos y recursos. O sea que el trabajo siempre confluirá en tu momento presente

Más o menos la introducción llega aquí. Larga pero necesaria puesto que he comprobado como me ayuda mucho a crear el marco de relación apropiado para que la persona se abra la máximo y se entregue como mejor sabe y puede. El cliente, independientemente de lo que le había traído a la consulta, se da cuenta de lo que se trata: de una ocasión única de profundizar como nunca y de elevar sus miras como nunca también. Además la afirmación de que, en definitiva, se trata de un encuentro consigo mismo en la que yo hago el papel de mediador, le sitúa en un estado se ser propicio para la autorevelación.

En la primera parte, el enfocarme en los potenciales me permite desplegar las mejores posibilidades de cada emplazamiento planetario. Leo cada símbolo, cada planeta, cada aspecto, etc. imaginándomelo en su pleno esplendor. Desde aquí no me preocupan los problemas, las debilidades, los peregrinajes, los aspectos tensos, etc. Eso ya vendrá luego, pero creo muy conveniente una primera inmersión en el mundo del potencial, que la persona se de cuenta del inmenso poder que lleva en si. No importa como vive, ni lo que le han dicho que es, o lo que debe o puede ser. La lectura del potencial del símbolo suele dejar todas las imágenes previas de sí mismo alicaídas, pobres, limitadas. Es el momento de atreverse a soñar, a levantar miras y ser capaz de intuir la vida de uno bajo el prisma de lo que podría ser, no de lo que es, de lo que debería de llegar a ser quizás. Ver el propio destino como un camino único, una aventura mágica en que lo único que importa en el proceso de autodescubrimiento en el acto de cumplir con el destino. Y ya sabemos que cumplir con el destino va ligado totalmente a actualizar los potenciales.

En la segunda parte suelo abordar el pasado empezando a dibujar una historia de sus ancestros. Le hablo de la vida de su madre, de la de su padre, de la relación entre ambos, etc. etc. Con este abordaje estoy preparando el terreno para que en su momento el acto de hablarle de él mismo encuentre terreno abonado.

Una de las leyes cósmicas más implacables y de grandes repercusiones en nuestra vida es el tema de la herencia. Heredamos de nuestros ancestros no solo lo que nos dejan en sus testamentos sino también una tremenda carga de determinaciones biológicas, psicológicas y espirituales. En relación a ello, hablar de los padres y de la vida que tuvieron es hablar del sujeto mismo pero mediante una aproximación indirecta. El objetivo estratégico es muy importante: la persona no se siente aludida y por tanto no se activan sus mecanismos de defensa. Escucha con interés una historia acerca de sus ancestros que usualmente difiere de la oficial y que intuye que está plena de sentido.

Pongo un ejemplo. Supongamos una Luna cuadrada a Marte. Podría empezar diciéndole que tiene un problema con su agresividad, su impulsividad y o su autoafirmación. Seguro que acierto, pero inaugurar la interpretación de esta estructura simbólica de tal modo es peligrosa por lo que he dicho antes. La persona se siente aludida directamente, puede acongojarse, cerrarse o sucumbir a la ansiedad que le despierta el tema.

Así pues, prefiero empezar a hablarle de su madre, de como es muy posible que a lo largo de su vida su madre tuvo que habérselas con una dimensión de su ser que no pudo integrar. Por lo menos no había podido hasta el momento que nació el/ella. Por la educación que recibió, o por lo que fuera, su madre no pudo vivir su lado agresivo. Una agresividad que no solo era canal de violencia sino de capacidad de autoafirmación y de tomar iniciativas y decisiones de un modo independiente y autoafirmativo. Su madre se vio imposibilitada de luchar por su propio ser, por ser ella misma.

Fijémonos que esta interpretación se la podía aplicar al cliente mismo, pero el hecho de hablarle de su madre en primer lugar preparo el terreno para, en su momento, en base la existencia de la ley mencionada, que también se la explico, pasar a hablarle de que es muy posible que el este viviendo como personal un problema heredado de sus ancestros. Así también le ayudo a tomar una sana distancia de sus problemas. Ya lo dijo Jung, los problemas personales no son personales, los vivimos y padecemos personalmente pero no son relativos a la persona, son colectivos y en su corazón arquetípicos. Lo único personal, mejor, individual es la respuesta que uno puede darle a este problema.

Otro paso intermedio antes de hablarle de su problema de agresividad es pasar a hablarle de la relación de el/ella con su madre. A la luz de este aspecto puedo decirle perfectamente que es muy posible que como consecuencia del propio problema de su madre ella no hubiera sabido relacionarse correctamente con esta dimensión del propio ser del cliente en la relación que tuvo con el/ella. Así es posible que se madre hubiera reprimido de algún modo cualquier expresión espontánea de agresividad y/o de autoafirmación de su hijo/a.

Resultado, aparece como consecuencia natural de lo descrito la percepción del propio problema, o la persona reprime su agresividad, o se refugia en ella de un modo compulsivo. O ambas opciones que se alternan. Estas son las salidas típicas de los contactos Luna-Marte cuando no han sido trabajados conscientemente. Entonces viene el próximo paso, muy importante: hablarle de un camino de integración. De como ha de esforzarse en lograr que sus sentimientos y sus impulsos afirmativos se encuentren, y en el encuentro construyan una actitud nueva, funcional, en la que fluyan iniciativas con sensibilidad emocional, la lucha por la afirmación del propio ser con la apertura a recibir la vida y sus vaivenes, con la necesidad de tomarse en serio sus sentimientos, escucharlos, etc. etc. Para lograrlo es posible que haya de pasar por una fase difícil, atreverse a tomar iniciativas a pesar de que se sienta inseguro o deprimido o inestable, etc.

Aquí excluyo una dimensión que nunca olvido en la situación real. En función del propio sexo del consultante explorar cual de los dos principios cósmicos es el proyectado afuera. Es fácil que una mujer con este tema viva a los hombres como amenazadores, si el que lo tiene un hombre, con la misma facilidad proyecta a la luna en las mujeres y las convierta en seres que amenazan la propia iniciativa, por tanto han de derrotar, etc.

Todo esto habría de enriquecerse con la posición por casas, las casas que rigen ambos planetas, los signos que ocupan, etc. Como ahora lo único que me propongo es resaltar unos efectos ilustrativos considero suficiente lo expuesto.

Aquí es cuando echo a faltar más la interpretación real, viva que se da en el encuentro en la consulta. El diálogo con la persona propicia que un caudal de creatividad potencial surja para ser usado. El astrólogo receptivo lo ha de captar y usar, si es así, las propias respuestas del cliente, sus gestos, sus expresiones, sus ocurrencias, todo fluye para que el trabajo de interpretación cobre el relieve y la trascendencia que le es propio. Y les aseguro que aquí toman partido, o han de tomarlo, todas las dimensiones del ser del astrólogo. Si solo hay cabeza, el astrólogo no se entera de nada, no puede percibir la magia que producen los símbolos cuando son trabajados con integridad: el acto interpretativo es terapéutico, movilizador, transformador. Brotan recuerdos, sentimientos, insights que colaboran a que el trabajo de interpretación de la carta astral cumpla su cometido: no quedarse en la mera descripción de hechos: “tú eres así, o asá” (caracterología, tipología, etc.) ni en el mero listado de predicción de hechos (presentes, pasados o futuros) sino alcanzar la estatura que le corresponde: symbolon, instrumento para la religazón, para la re-integración de lo que estaba desintegrado, para el reencuentro con las zonas del ser y de la vida que estaban separadas, escindidas.

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A modo de conclusiones provisionales

Es necesaria la adquisición de un nuevo punto de vista en Astrología pues siendo un instrumento para conocerse a sí mismo no es el conocimiento objetivo-científico de la mentalidad moderna, el conocimiento del conocedor-intelecto que se conoce a sí mismo como objeto, la Astrología solo sirve si implica la plena espontaneidad de la experiencia en la que el conocedor y lo conocido se vuelven uno solo.

El intelecto se impone y rompe la experiencia para reducirla a un tratamiento intelectual que siempre implica una separación o bifurcación, en cambio, el trabajo con símbolos deberia siempre propiciar el salto del pensamiento a la experiencia, el astrólogo debe evitar el error de dar al cliente interpretaciones y explicaciones que acaban impidiendo tal salto liberador en la que la persona pueda librarse del filtro social-cognitivo del lenguaje y la logica y experimentarse como ser universal en contacto con las fuerzas mas profundas de su propio ser que son las de la humanidad entera.

La captación de la realidad del símbolo astrológico debe ser hecha por uno mismo, no puede ser aprehendida en formulas intelectuales ni transmitida asi al estudiante o al cliente, el significado de un símbolo no puede entenderse si no se toma en consideracion la idea que el alcanzar la verdad esta indisolublemente ligado a una transformación interior, por eso la astrología deberia hacer suya la fiinalidad del propio zen y verse a si misma como una arte de ver dentro de la naturaleza del propio ser y señalar el camino de la servidumbre de la inconsciencia a la libertad de la conciencia.

El que se despierta se abre y responde al mundo sin prejuicios cognitivos porque ha renunciado a aferrarse a si mismo como una cosa y asi se ha quedado vacío y dispuesto a recibir. A eso el zen lo llama el satori, el pleno despertar de la personalidad total a la realidad.

La Astrología encierra un misterio que excede lo cultural lo científico, y
que sin perjuicio de que algunos colegas intenten explicarla en base a modelos que la muestran en su carácter científico y/o linguístico, esos modelos deben dar cuenta del misterio, hacerse suficientemente flexibles y sutiles como para al menos señalar lo que no pueden explicar. para mí, el misterio no es una cuestión de actitud romántica sino una toma de posición fundamental ante la astrología y ante toda la vida.

Siento más bien que el misterio nos encierra a todos, somos su presa, y a la vez nos fecunda y nutre sin cesar, y no lo digo como metáfora más o menos poética sino desde una postura radicalmente funcional y práctica: elijo tratar a todo, a todos y a mi mismo como un insondable misterio. Misterio que trataré de resolver, como recomienda Don Juan, pero sin la mínima esperanza de lograrlo pues reconozco mis límites o los lÌmites de cualquier ser humano enfrentado al abismal Universo que nos sostiene...

Creo que los modelos que olvidan esta cuestión radical acaban pecando de prepotentes y estériles, de pasatiempos intelectuales de una época, grupo humano, tradición, etc. que sirven para todo excepto para lo importante: ayudarnos en nuestro viaje existencial.

Occidente desarrolló y sigue haciéndolo, la razón, y todos los utensilios abstractos y concretos propios a ella. Sus modelos, paradigmas y métodos por supuesto que guardan coherencia entre sí, alimentan a grupos de expertos y tienen resultados avasalladores (la tecnología, la actividad académica, por ejemplo). Pero, ¿constituye todo ello prueba alguna de su validez real, que para mí va indisolublemente ligada la tarea de evolucionar impuesta al ser humano por el Universo entero, Dios o lo que sea que cada uno considere? O sea, nos está ayudando la Ciencia, la tecnología y toda la cultura-erudicción en esta tarea? Tengo mis dudas y muy fundadas. Ya Nietschze nos alertó con su inquietante pregunta: ¿Y si nuestra civilización estuviera totalmente equivocada?

Y no solo el filósofo sino que muchos otros tenemos la misma inquiietud, el mismo miedo corrosivo ¿hacia dónde nos lleva este desarrollo unilateral del ser humano?

Estas preguntas creo que habrían de ser tomadas muy en serio por el colectivo profesional, pues sigo sintiendo que nuestra tarea como astrólogos es la de ayudar al ser humano a evolucionar, esto es a mejorar sus condiciones vitales y a avanzar en su camino de realización.

El símbolo tiene como virtud básica promover la reconciliación de los
contrarios, buscar la unión de los opuestos, por eso sus mejores auxiliares son el relato mítico, la paradoja, la metáfora, etc. y por supuesto el concepto pero enmarcado, supeditado al poder superior unificador del símbolo y convirtiéndole en un depositario más de conceptos (Tú eres Tauro y por tanto eres asi o asá; este tránsito es bueno, etc., etc.), clasificaciones y asunciones teóricas.

Hay pocos colegas que reflexionan lo suficiente acerca del sistema de contradicciones en que se apoyan y nutren los símbolos. La tensión contradictoria inherente a todo el sistema de símbolos astrologicos requiere de una actitud y temple del que los maneja capaza de soportarla.

¿Cuántos astrólogos ven que en el corazón del guerrero Marte se esconde una inseguridad y vulnerabilidad radical, cuántos utilizan constructivamente el hecho de que el racional y analítico Mercurio sea capaz de engaños sin fin y los alquimistas vieran en él el aliento sutil que anima al cuerpo, la substancia fugitiva del alma y, finalmente la materia prima base del trabajo alquimico? ¿cuántos consideran al pesado, represor, maléfico Saturno también
heraldo de la "insoportable levedad de ser" esto es del ser enfrentado desnudo, sin ornamentación posible al reto de su vocación, su tarea en el mundo?

No es cierto que la irracionalidad y la destructividad sean patrimonio de Pluton o Lilith (tan de moda hoy), o Marte o Saturno, sino que la
contradicción, no solo lógica sino también psicológico-existencial: el
desgarro y la desintegración sinónimos todos ellos del conflicto están
presentes en cada uno de los planetas, signos, aspectos, etc.

¿Cómo usa el astrólogo la terrible evidencia que todo símbolo sin exclusión a