Introducción
El aspecto Júpiter opuesto a Plutón está siendo sincrónico con el
recrudecimiento del conflicto Palestino-Israelí, esa antigua herida entre
dos pueblos curiosamente hijos de las tradiciones que se basan en la Biblia,
el libro (Géminis) sagrado (Júpiter).
En este trabajo enfoco esta oposición, su problemática y su mensaje
esperanzador, situando el foco en dos niveles básicos. Niveles en que lo
colectivo y lo individual están necesaria e íntimamente entrelazados.
En un nivel de análisis me centraré en el conflito árabe-judío, Júpiter en
Géminis exiliado representa al pueblo judío y Plutón en Sagitario está
representando al pueblo palestino.
En otro más general hablaré de cómo la oposicion entre estos dos planetas
puede tratarse como la imagen de un conflicto que padece la humanidad
entera, especialmente Occidente. Trataré asimismo de explicar cómo los
símbolos y los fenómenos que sincrónicamente van aparejados pueden arrojar
luz y ser motivo de seria reflexión para todos nosotros.
Sincronicidades reveladoras e integradoras
En el mismo momento que estaba yo con mis dudas de si tratar el tema como
ponencia en el segundo congreso colombiano, íba con unos amigos en su coche
y de repente cruzan tres caballos la calzada obligándonos a frenar. La
astrología me ha enseñado a estar permanentemente alerta a estas cosas:
caballo = Júpiter, tres = signo de Géminis y en el momento en que
aparecieron esos tres caballos con los amigos íbamos también platicando
acerca de una historia de deseo sexual que implicaba a unos amigos comunes.
La historia hablaba de un amigo intelectual especialista en lenguaje
(Jupiter en Geminis) que venía a encontrarse con una mujer extranjera
(Plutón en Sagitario) que deseaba y a la vez temía, una historia de
ambivalencia propia de la oposición.
Otra asunto que atrapó mi atención pues intuí que también formaba parte de
esa revelación que se me imponía, fue la ponencia de David González, sobre
una interpretación astrológica de El Principito. Me fascinó su trabajo pero
no quedó solo en mera fascinación sino que actuó como una fuerza inspiradora
increíble en relación a mis inquietudes.
El primer acetato mostraba al Principito regando, en su pequeño planeta, a
la rosa y con la tarea de limpiar tres volcanes (Plutón el poder invisible)
deshollinándolos para que no se taparan, lo cual me impactó mucho pues
enseguida asocié la tarea del principito como una tarea individual y
colectiva que a todos nos espera.
La segunda imagen mostraba la serpiente que se traga al elefante, la
serpiente es Plutón y Júpiter es el elefante devorado, hermosa imagen de la
integración de los opuestos, tan sugerente para la historia de este amigo,
la del conflicto judío-palestino, la de occidente entero y, last but not
least, la de nuestro colectivo astrológico.
El exilio de Júpiter y el exilio judío
Júpiter símbolo de la conexión intuitiva y visionaria propia de la
interpretación simbólica, exiliado en Geminis, ámbito del concepto
mercurial, simboliza la típica actitud incorrecta a la hora de interpretar
un símbolo: la interpretación literal.
Un ejemplo es de la Biblia que es la historia del pueblo de Israel y del
pueblo palestino, el Éxodo nos relata que el pueblo de Israel está
esclavizado en Egipto hasta que un pionero, un libertador inspirado por Dios
les dice tienen que liberarse de la esclavitud y así lo hacen y se van al
desierto pero, ¿qué les ocurre en el desierto? Llega un momento que las
fuerzas comienzan a flaquear, irrumpe la deseperanza y como síntoma aparece
la adoración de los falsos ídolos, tanto es el caos creado que regresan,
prefieren la esclavitud de nuevo hasta que, de nuevo, no pueden más y otra
vez vuelven a emprender la gran marcha que les lleva por fin al reino de la
tierra prometida, Sión.
La interpretación literal afirma que hubo un éxodo y el pueblo judío es el
pueblo elegido y la tierra prometida es Sión. En el núcleo del sionismo yace
este error. Los sionistas, convencidos de su derecho divino, a la tierra de
Palestina, irrumpieron allí y expulsaron a sus habitantes porque decían que
está escrito en la Biblia y ésta es su Tierra Prometida.
Hay otros ojos que cuando se acercan a la Biblia son capaces de ver que el
pueblo elegido no es Israel, en el sentido literal, o dicho de otra manera,
israelita es toda aquel que está en la búsqueda de la tierra prometida y que
la Tierra Prometida es un estado del ser, no un pedazo de terreno. La
esclavitud como punto de partida, la travesía del desierto, el exilio, la
adoración del falsos ídolos (el becerro de oro) y la búsqueda de Sión es una
experiencia universal válida para todos si se entiende como símbolo, como
condición y devenir existencial de todo buscador, israelita no por herencia
genetica sino su lucha incesante en devenir pueblo elegido.
La desmesura jupiteriana del intelecto
Júpiter en Géminis es el representante del desarrollo unilateral excesivo y
desmesurado de la intelectualidad de occidente, siendo la imagen de un
crecimiento desmesurado de los lenguajes, en una especie de ecuación casi
psicótica del lenguaje mediante el cual hoy en día el médico cirujano
especialista en el corazón y un médico especialista en el riñón no se
entienden es decir; se crea una proliferación de argots, que conlleva la
parálisis del pensamiento.
A la parálisis y/o al uso acrítico del exceso de información al que tanto
desarrollo y facilidad en los medios (libros, prensa, internet, etc.) está
creando en muchos. En el campo espiritual el indiscrminado acceso a la
proliferacion de tradiciones, religiones, técnicas, provoca una indigestión
de credos, sincretismos mal asimilados que causan estragos.
La oposición: enfrentamiento de los hermanos
Como redordaremos Júpiter y Plutón son hermanos, es decir Júpiter señorea a
todos los dioses olímpicos excepto a Pluto y Neptuno que van codo a codo
cada uno en su ámbito.
Júpiter en Géminis simboliza a todos aquellos sionistas que bajo el poder
de una religiosidad o espiritualidad vivida en un sentido literal lleva a
expulsar de los hermanos de su tierra y Plutón a sus hermanos palestinos
expulsados de su tierra y condenados al enfrentamiento perpetuo, ambos
fanatizados y llenos de resentimiento, acechando el momento oportuno para
vengarse, todo un tema plutoniano.
A otro nivel, la imagen Júpiter opuesto a Plutón es altamente sugerente del
gran problema occidental que todos padecemos, esa actitud en que el
intelecto creyendo arrongante y desmesuradamente que puede dar cuenta de
todo, niega y rechaza a lo Otro ( el marginado, el terrorista) como
irracional, bárbaro y peligroso, simbolizado perfectamente por Plutón, señor
de todo aquello que el orden de los olímpicos rechazó y condenó a la
invisibilidad.
El mito nos cuenta que Plutón es el señor del Hades y sus atributos son el
poder invisible, Plutón como representante de esa feminidad resentida,
vengativa porque un orden patriarcal ha excluido del concierto durante mucho
tiempo, en Sagitario está esclavizando constantemente desde lo invisible al
ego bajo la forma del orgullo intelectual y el que aún es peor, el orgullo
espiritual y opuesto a Júpiter en Geminis alimentando una tensión que se
traduce en una proliferación de discursos salvadores que no salvan nada por
el lado jupiteriano y por el plutoniano un incremento de los fanatismos,
integrismos e intolerancias que campan por sus anchas en todo el mundo y en
todos los ámbitos de lo social.
La revolución conceptual
Plutón en Sagitario simboliza el renacimiento de las otra visiones, esa
visiones marginadas por el colectivo, condenadas a vivir en el ámbito de lo
invisible, lo oculto. Plutón inmune a todo el prepotente intento de la
intelectualidad occidental que define al ser humano, su por qué, su para
qué en función solo y exclusivamente del orden social que le cobija, nos
plantea ¿y si ese orden social con la visión que le sustenta estuvieran
equivocados?
Tenemos que preguntarnos cuál es el papel de la marginación, porque la
astrología, nos guste o no, tiene ahí su morada y porque estoy convencido
que los potenciales transformadores tanto colectivos como en el individuo se
incuban en esta zona del ser tanto social como individual.
Cuando nos preguntamos como superar estos males que aquejan a la sociedad
¿a qué o quién hemos de recurrir? ¿quién es el portador de los potenciales
de cambio y transformación? ¿Los que están instalados y adaptados al orden
social?
El que está dentro de un orden social se siente cobijado y los marginados
(los astrologos entre otros) están en la intemperie padeciendo una angustia
existencial que les obliga a buscar en otras direcciones. Angustia
existencial que el que está dentro no experimenta, ésta es su ventaja pero
el precio terrible qu epaga es que sólo ve aquello que el sistema le permite
ver. Son los marginados los que desde la intemperie pueden acceder a nuevas
avenidas.
La entrada de Plutón en Sagitario vino sincrónicamente de la mano de Carlos
Castaneda que despues de toda una vida de silencio y ocultamiento decide
salir a la luz en tal momento y dedicarse transmitir su conocimiento
directamente a todo aquel que quisiera escucharle. Aun recuerdo su lema en
los primeros talleres que dictó xvenimos a expandir la revolución
conceptualx y esto lo decía justo en la entrada de Pluton (revolución) en
Sagitario (conceptual).
Dicho autor encarna la derrota de la Antropología frente a su objeto de
estudio, el elefante devorado, y su obra alcanza tal estatura que entra de
lleno en las cuestiones más básicas de la filosofía, la epistemología, la
psicología y la hermenéutica abriendo puertas inimaginables a su
renovación.
Castaneda ha sido un modelo perfecto del intelectual occidental que se dejó
devorar por la serpiente, pues con todas las arrogancias, prejuicios y
parcialidades del prototipo del intelectual arrogante, sabelotodo (Júpiter
en geminis), al entrar en contacto con la cosmovisión que había detrás del
brujo Don Juan (Plutón en Sagitario), asiste a su pesar al renacimiento de
una antiquísima visión que nos habla de cosas tan inconcebibles e
inimaginables, como esperanzadoras pues está en nosotros el alcanzarlas solo
debemos dejamos devorar.
Nos advierten además, los videntes del antiguo Mexico, de un gran peligro
"la humanidad entera está estancada y está en peligro de extinción" y ellos
no inventan nada de lo que dicen, no especulan, sus aseveraciones son
fruto del desarrollo de una capacidad que todos tenemos pero que sólo
algunos se tomaron la molestia o el esfuerzo de desarrollar, que es la
capacidad de ver o de percibir el flujo de energía del universo tal y como
fluye sin la intervención de ningún sistema interpretativo, cognitivo.
Originariamente, y según los brujos del Mexico Antiguo, somos viajeros de los reinos de la
percepción, el acto más consustancial del ser humano es el acto de
percibir, el hecho de que percibimos es nuestra patria original, nuestra
percepción ha sido encadenada, ha sido atrapada en una visión que todos
sustentamos, una especie de sueño colectivo, es decir, nuestro mundo y
orden social no tienen ni más ni menos que la realidad de un sueño, un sueño
que cobra un apariencia especial porque lo que ellos llaman el intento
colectivo de la humanidad. Un intento que se volvio rígido y arbitrario.
El elefante devorado y/o la integración Júpiter-Plutón
Aunque soy bastante pesimista respecto a las posibilidades de superación e
integración en el plano lo colectivo, no me cabe duda que en el caso de los
judíos tarde o temprano tendrán que salir de allá o dejarse devorar por los
palestinos, es decir, permitir que regresen a sus tierras devolverles el
poder social, politico y economico. Si es que llega el día que los judíos
sionistas son capaces de superar su sionismo (interpretación literal de la
Biblia) tendrán que darse cuenta de la violencia que han ocasionado al
expulsar a una gente de su pais, tendrán que dejarse devorar por la
serpiente.
En el plano más colectivo y general sueño el día que la mentalidad de
Occidente, su paradigma sea devorado por la serpiente, esas visiones
marginadas (los brujos, la astrologia, los saberes esotericos, etc.)
renaciendo en el imaginario colectivo, inspirando cambios drásticos en todos
los campos del juego social, promoviendo una revolución visionaria en que el
Otro y lo Otro rechazado encuentren su lugar y se les honre y cultive como
se merecen, lindo sueño que en todo caso implica un esfuerzo de cada uno en
su persona y en su limitado campo de acción social.
El astrólogo creativamente riguroso
En nuestro ámbito se me ocurre apuntar que la imagen de integración, el
elefante devorado pasa por darnos cuenta de la gran diferencia entre una
práctica astrológica útil y otra que no lo es, que se pierde en los devaneos
del jupiter exiliado, discursos huecos, teorías que ofrecen información que
remite a más información y ésta a otra, etc., acabando con un hambre
insaciable de más información, nuevas técnicas en una carrera horizontal e
inacabable de informaciones que te llevan a otras informaciones (Júpiter en
Géminis).
La Astrología es un sistema simbólico abierto, siendo propio de todo
simbolismo el actuar como un copa vacía la cual se llena de la concepción
del mundo del que lo usa. Si es así se vuelve un asunto crítico que el
astrólogo sea consciente de la suya, que realmente reflexione si la
cosmovision que tiene es la apropiada o no.
Discutimos acerca del rigor, objetividad y uso de la astrologia. Mas ¿cuál
es el rigor de la astrología? ¿Dónde está la creatividad del astrólogo?
Muchos son los compañeros por desagracia extraviados en buscar el rigor con
un método intrínsicamente incompatible con la Astrología...
„¿Cómo podría un término científico explicar una vida?
Ni siquiera explica lo que es un acto; lo nombra y lo hace siempre igual:
sin embargo, no hay dos hechos idénticos en vidas diferentes, ni quizás a lo
largo de una misma vida.x
Marguerite Yourcenar en Alexis o el tratado del inútil combate
Hay un tipo de objetividad en el símbolo astrológico, hay un nivel de rigor
que no es meramente académico ni ajeno a la astrología y que va
indisolublemente unido al tema de la creatividad del astrólogo y a la
utilidad de su práctica social.
Supongamos que todos los que estamos aquí estamos estirados durmiendo,
cada uno aislado de los demás en su lindo sueño sin enterarse de nada más
que de él y sus proyecciones fantasmagóricas y además confundiendo el sueño
por la realidad, imaginemos que, en un momento dado, una persona despierta y
abre los ojos y ve que el no está dormido y que los otros están dormidos,
que él está viendo un mundo real y que los otros no, por mucho que crean que
están con otros, están solos, se creerán que aquello que ven es la realidad
pero no es verdad, es un mundo fantasioso; supongamos que en este momento se
despierta una segunda persona y por supuesto ve lo mismo que el primero, no
hacen falta palabras, no hace falta nada, ellos dos ven que están
compartiendo un mundo y que los demás no se enteran y para saber que los dos
comparten una misma realidad objetiva no hacen falta palabras, no las
necesitan pues para ellos resulta evidente que no se puede equiparar la
realidad que perciben a un lenguaje.
Desde esta metáfora podemos captar que la objetividad en la interpretación
del simbolo astrologico y de la realidad entera es una función del estar
despiertos o dormidos, conscientes o inconscientes. Cuando dos despiertos
ven lo mismo no han de demostrárselo, ni probar nada, son los dormidos los
que sueñan probar inútil y científicamente que su sueño es real.
El acto de interpretar un símbolo llevado a cabo por un astrólogo lúcido,
despierto, es a la vez creativo y riguroso, no porque coincida literalmente
con el de otro astrólogo igualmente creativo y riguroso sino porque ambos
reconocerán instántaneamente la idoneidad de lo interpretado.
El discurso (Júpiter) ha de estar conectado a un alma (Plutón) y para
llegar desde la información a esa alma es necesario trascender la
información, se ha dar un salto, que es lo que el símbolo requiere, si no,
de nada sirve, pues lo más importante del trabajo simbólico no se reduce a
dar información de hechos presentes pasados o futuros, sino de ayudar en la
tarea de descubrir el significado de esos hechos, acto que pasa por el
intelecto pero ni se origina ni acaba en el intelecto (Júpiter en Geminis) y
ha de comprometer necesariamente a las entrañas de la persona donde anida el
potencial transformador (Plutón en Sagitario) de sus esquemas, ideas y
creencias.
Los griegos hablaban del Logos Espermatikós, la Palabra viva, fecundante.
una imagen altamente reveladora de la integracion de Jupiter (Logos) con
Plutón (espermatikós).
El acto de la lectura de la carta astral ha de ser fecundante, ha de
implicar un mensaje vivo que surge de la unión del ser del interpretante y
alcanza a la totalidad del ser de interpretado.
Plutón como símbolo de deseo alude a la mujer que vive en permanente anhelo
de ser preñada. Claro que no me refiero a la preñez biológica sino a aquella
que se pone en juego en el acto de interpretar el cual implica o debería
implicar un coito, entre el interpretador como portador del logos y el que
recibe la interpretación que al recibirla se le abren puertas a un nuevo
significado y a la gestación de la vida nueva.
Aquí el rigor y objetividad del trabajo resulta obvio para los dos
protagonistas del acto interpretativo, el astrólogo y el cliente pues quedan
avalados por las transformaciones del ser y de la vida que experimentan.
Debemos dejar que la serpiente nos devore, pues de seguro que merodea en la
vida de cada uno de nosotros, mejor no la ignoremos y no le tengamos
excesivo miedo, mejor empeñémonos como el Principito a limpiar de obstáculos
su camino, porque lo que surgirá es aquello que va a acotar a nuestro
intelecto desmesurado (el elefante encerrado en las entrañas de la
serpiente) y va a lograr que sepamos como situarnos frente al tema de
nuestro trabajo, de nuestra profesión y de nuestro papel en ella como
profesionales, que no va a ir separado de una mejor comprensión de qué
somos, quiénes somos y para qué somos los que somos. Por eso mi
reivindicación de que nuestra condición de marginados es nuestro campo de
batalla y nuestra esperanza a la vez y mi propuesta de que debemos de
asumirlo porque de ella puede surgir un significado altamente prometedor
que fecunde la vida de todos.
