Introducción
Este trabajo es una ponencia que presenté en ISAR 2003, Congreso InternacionaL de Astrología celebrado este año, en Los Angeles, California.
En ella planteo los argumentos, las percepciones y consideraciones que avalan la afirmación básica que sustento: la Astrología contemporánea, así como una gran parte de la tradición que la fundamenta es presa de las limitaciones y falsas premisas que contaminan tanto sus teorías como su práctica en un gran número de casos.
La Astrología necesita, tanto como nuestra civilización, una revolución cognitiva, un cambio radical que ha de afectar no solo a nuestras ideas y creencias, sino también a nuestro ser-en-el-mundo en sus aspectos más básicos y esenciales.
Contribuyo pues con este grano de arena a la inmensa tarea de buscar y favorecer los cambios, estos cambios tan necesarios, para que de ellos surja y ojalá no sea demasiado tarde, el ser humano consciente de su verdadera naturaleza y posibilidades existenciales.
Sistema cognitivo y Astrología
En el discurso filosófico occidental, el problema de qué conocemos y cómo conocemos es muy antiguo. Desde entonces se crearon dos enfoques básicos: conocemos mediante un proceso de aprehensión de la realidad, es decir, el conocimiento se construye por un proceso de adaptación a la realidad, o por el contrario son nuestros medios de percepción los que crean el mundo.
Los descubrimientos revolucionarios acerca de la percepcion llevado a cabo por los brujos de la antigüedad parecen dar la razón a Platón, San Agustín, Kant y Husserl en Filosofía, Chomsky en Linguística, Jung en Psicología que defendieron desde varios ángulos este enfoque básico, que ahora presentamos así: nuestra experiencia de la realidad no la crean los datos que provienen de ella sino de la construcción activa de conocimiento en base a la interpretación de los datos que se realiza en nuestro aparato cognitivo,
Si entendemos por cognición la acepción generalmente aceptada
"los procesos responsables de la conciencia cotidiana, procesos que incluyen memoria, experiencia, percepción y el uso experto de cualquier sintaxis dada" .
hemos de derivar, o necesariamente inferir, que las diferencias culturales no brotan de procesos cognitivos distintos pues la cognición implica un hecho homogéneo y global común a la humanidad. Un proceso por el cual reconocemos el mundo que nos rodea.
Para el mundo de los chamanes, en cambio, existe la cognición contemporánea y la de los chamanes del mundo antiguo, es decir, que existen sistemas cognitivos que generan mundos enteros de experiencia de vida cotidiana que son intrínsicamente diferentes.
Tomas Khun acuñó el concepto “paradigma” para referirse a un modo tipico de pensar, a un marco mental que provee de los axiomas básicos por los que se mueve una comunidad en un determinada época. Por sistema cognitivo entenderemos algo mucho más inclusivo y abarcativo pues engloba no solo al paradigma en el nivel mental que le es propio sino también al aparato perceptivo junto con el emocional y espiritual, esto es un sistema cognitivo constituye la totalidad del ser y la totalidad del universo.
El sistema cognitivo implica todos los procesos perceptivos, intelectuales, evaluativos y volitivos que delimitan lo perceptible, lo real y lo valioso en cualquier grupo humano y época dada. Constituye un concepto más abarcativo que el de paradigma que queda incluído en él. Un sistema cognitivo crea un mundo, define un universo y como no, una imagen del ser humano. Y cuando digo crea lo digo en el sentido más pleno, el sistema cognitivo es creador de la Realidad y, lo que es más importante, nos encierra en ella.
Parto de la convicción de que la Astrología, como sistema simbólico, presenta como todo sistema de esta naturaleza lo que ya hace mucho anunció Lao Tze, un “natural vacío de los símbolos”. Vacío que cada cultura, cada época y cada astrólogo rellena con su visión del mundo que en un sentido más concreto podríamos definir como su peculiar filosofía, paradigma y sistema cognitivo siendo este último el aspecto que centra mis esfuerzos investigativos en esta ponencia.
Desde hace más de dos mil años la Astrología está inserta en la tradición racionalista occidental. Pero, como sabemos, la Astrología es, tanto en su dimensión temporal como en la espacial, mucho más amplia y universal, que la representada por dicha corriente. Se la halla en culturas preoccidentales y no occidentales y dentro de ellas con enfoques y prácticas muy divergentes.
Al igual que existen sistemas cognitivos también existen sus propias patologías. Podemos hablar de una neurosis cognitiva al modo de Robert Schmidt, uno de los padres del Hindsight Project y podemos afirmar la presencia de una psicosis cognitiva que es la que yo defiendo que nos ataca y padecemos culturalmente hablando.
Si definimos por psicosis el estado del ser en el que una percepción y una interpretación dada de la realidad excluyen al ser de la inmensa riqueza de lo real y le crean un mundo exclusivo en términos de la intersubjetividad necesaria para compartirlo, esto es, el psicótico se encierra en un mundo solo accesible a él, lo mismo hace nuestra civilización cuando nos convence que la única realidad es aquella definida por sus propios parámetros. Aquí la psicosis es colectiva y por tanto da un margen amplio en el que puede haber una intersubjetividad que toma acuerdos, delimita y acota colectivamente el ámbito de acción y reflexión.
Plutón, la asignatura pendiente
Desde mi experiencia personal he llegado a una conclusión, seguramente compartida por muchos, en lo que respecta al complejo simbólico Plutón-Escorpión: la humanidad tiene un grave problema para relacionarse con el Arquetipo Plutoniano.
Plutón es el portavoz y emblema de lo que habita en la oscuridad, regente del Hades y como tal, todo lo que es expulsado, reprimido, ignorado, rechazado, etc. por la conciencia patriarcal que a casi todos nos constituye, todo ello pasa directamente a sus dominios y desde ahí ejerce su poder, destructivo o constructivo de acuerdo a la actitud de la conciencia hacia su cometido: cumplir en todos los planos de la vida colectiva e individual, su función , impersonal y necesaria: apropiarse de todo deshecho para convertirlo en abono de vida nueva.
Una relación ineficiente, pobre, patológica con el mundo arquetípico plutoniano deriva en tres fenómenos esenciales, inherentes a nuestra civilización:
1. en el ámbito socio-político: el terrorismo.
2. en el ambito socio-económico: la fuerza y poder más allá de todo control que tienen los grupos clandestinamente activos en este campo: la mafia y el poder escondido y desmesurado de las multinacionales y las centrales de inteligencia de algunos gobiernos.
3. en el ámbito ecológico: la contaminación y envenamiento del medio ambiente
4. en el ámbito personal: un amplio espectro de psicopatologías, entre las que destacan las neurosis y psicosis obsesivo-compulsivas, las depresiones severas y en un plano más general, aunque aún psicopatológico, las eternas luchas por el control emocional y la manipulación de los demás presentes en la casi totalidad de las relaciones interpersonales y colectivas.
Si el paso de Plutón por su propio signo, desde el 1983 hasta enero de 1995, nos hizo ver a todos, que la sexualidad no es ni lo que pretendían los moralistas, ni aquello tan conveniente a lo que la reducían los progresitas, y nos los hizo ver del modo más contundente: la pandemia del Sida, ahora, su paso por Sagitario coincide con una época en que Occidente se encuentra en el clímax de una crisis del pensamiento y de la cosmovisión que le da soporte, temas típicos de signo zodiacal que transita.
Mi punto de vista es que para superar estos problemas no bastan las medidas coercitivas politicas, colectivas, sociológicas, psicológicas, etc. porque todas ellas se mueven en un mismo sistema cognitivo, es decir, están contaminadas del mismo mal e impotencia que también se relacionan con los problemas mencionados. Estoy convencido de que el único modo de recuperar una relación adecuada con Plutón, la única posibilidad para que los fenómenos plutonianos antes mencionados: terrorismo, mafias, multinacionales y contaminación, no acaben con la humanidad entera es mediante la adhesión a un sistema cognitivo distinto al nuestro.
Sagitario, el mundo cognitivo contemporáneo
El mundo contemporáneo ha desarrollado un sistema cognitivo que intenta lidiar con todo el Universo y la existencia, una visión del mundo cuyo epicentro es la razón.
“Funcionamos exclusivamente en el centro de la razón, sin importar quienes somos ni de donde venimos. La razónpuede responder en una u otra forma por todo lo que ocurre dentro de su visióndel mundo. “
“...los intelectuales de Occidente que asumen que la realidad (a menudo equiparada con la verdad) se conoce a través de la razón. Un brujo sostiene que lo único que puede conocerse mediante la razón son nuestros procesos del pensamiento, pero que es sólo mediante el acto de comprender nuestro ser total, en su nivel más sofisticado e intrincado, que podremos borrar los límites con los cuales la razón define la realidad.”
Con ello ya introduzco la idea de que el mundo que creemos percibir es solo una visión, una descripción del mundo aprendida que incorporamos en un largo proceso de aprendizaje en el que nuestros educadores, a sabiendas o no, manipulan nuestra atención y la fuerzan a fijarse en ciertos aspectos y a borrar, olvidar otros.
“Nuestro funcionamiento ordinario dentro del orden social requiere una adhesión ciega y fiel a todos sus preceptos, ninguno de los cuales da posibilidad de percibir energía de manera directa. Don Juan afirmaba, por ejemplo, que es posible percibir a los seres humanos como campos energéticos en forma de enormes, blanquecinos huevos luminosos.
(T. A. Introducción de C. C. VIII.)”
Aceptar este hecho es una de las cosas más difÍciles de hacer para muchas personas; pues como afirma D. Juan:
“estamos completamente atrapados en nuestra particular visión del mundo, que nos compele a sentirnos y a actuar como si supieramos todo lo que hay que saber acerca del mundo.” (RP 309)
Los hombres de la antigüedad tenían una visión muy realista de la percepción y de la conciencia, ya que esta visión provenía de su observación del universo que los rodeaba. Al contrario el hombre moderno tiene una visión absurdamente irreal de la percepción y de la conciencia, ya que su visión proviene de la observación del orden social y de sus tratos con éste. (A. E. 170).
Esta distinción el hombre de la antigüedad que extrae su saber de la percepción de la relación entre él y el Universo y el moderno es fundamental y muestra una de las flaquezas más flagrantes y por demás ignoradas o inconscientes de las ciencias sociales afectando también a los practicantes de la astrológía pues aunque nuestra misión es observar el cosmos, no lo hacemos con el intento de aquellos hombres, nuestra concienia de ser ya está conformada por el orden social.
Por ejemplo, consideremos el tiempo y el espacio tal y como los concebimos. Toda nuestra disciplina se apoya en ellos. El comportamiento de los planetas en el tiempo y el espacio es el factor clave de la herramienta astrológica. Levantar la Carta Astral supone congelar un instante del tiempo y percibir entérminos de relaciones espaciales. Estudiar los tránsitos, las progresiones, las direcciones y las revoluciones siempre involucran una magnitud espacio-temporal como factor clave.
No solo la Astrología depende del factor temporal, el IChing cuyo fin es “lograr la armonía del individuo con el cambiante fluir de las corrientes universales; en adaptarse –activa o pasivamente según lo dicte el tiempo dado- a los cambios, las mutaciones del acontecer”
Nuestra civilización maneja un concepto de tiempo que ha quedado reducido, por un lado a su magnitud cuantitativa y, por otro, a una concepción lineal, un flujo unidireccional de acontecimientos (pasado-presente-futuro).Ocurre igual con el espacio, hablamos de distancias, sean unidireccionales o angulares, del espacio parece que solo nos interese su magnitud cuantitativa
“Para el hombre corriente, la definición clásica de tiempo es «un continuo no espacial en el que los eventos se producen en una sucesión aparentemente irreversible que va desde el pasado hacia el futuro a través del presente». Y el espacio se define como «la extensión infinita del campo tridimensional, dentro del cual existen las estrellas y las galaxias: el universo»
El principio junguiano de sincronicidad nos permitió acercarnos al tiempo en una dimensión más cualitativa. Jung defiende que el orden acausal que él ve gobernado por el principio acausal de la sincronicidad, implica una visión cualitativa del tiempo. El tiempo como el factor crador o co-creador o, a lo sumo, como el canal de creación de los Arquetipos atemporales.
Para los chamanes del México antiguo, el tiem-po era algo así como un pensamiento; un pensamiento pensado por algo de tal magnitud que rebasaba toda comprensión. Su razonamiento lógico era que el hombre, siendo parte de ese pen-samiento pensado por fuerzas inconcebibles para su mente, todavía retenía un pequeño porcentaje de dicho pensamiento; un porcentaje que podía ser redimido bajo determinadas circunstancias de extraordinaria disciplina.
El espacio era, para aquellos chamanes, un ámbito abstracto de actividad. Lo llamaban el infinito y se referían a él como la suma total de los esfuerzos de todas las criaturas vivas. El espacio era, para ellos, más accesible, algo casi práctico. Era como si tuvieran un mayor porcentaje en la formulación abstracta del espacio. Según las versio-nes aportadas por don Juan, los chamanes del México antiguo nunca contemplaron el tiempo y el espacio como oscuras abstracciones tal como lo hacemos nosotros. Para ellos, tanto el tiempo como el espacio, si bien incomprensibles en sus formula-ciones, formaban parte integral del hombre.
Aquellos chamanes poseían otra unidad cogni-tiva, llamada la rueda del tiempo. Su manera de explicar la rueda del tiempo era decir que el tiem-po era como un túnel de longitud y anchura infinitas, un túnel con surcos reflectantes. Cada uno de los surcos era infinito, y había un número infi-nito de ellos. Los seres vivos eran compelidos, por la fuerza de la vida, a fijar sus miradas en uno de los surcos. Mirar sólo uno de los surcos implica-ba ser atrapados por él, vivir ese surco.
La meta final de un guerrero es la de enfocar, mediante un acto de profunda disciplina, su aten-ción inquebrantable en la rueda del tiempo con el fin de hacerla girar. Los guerreros que han logra-do hacer girar la rueda del tiempo son capaces de mirar en el interior de cualquier otro surco y extraer de él lo que deseen.”
No solo los chamanes del linaje de Don Juan habla de la Rueda del Tiempo. Hallamos en tradiciones espirituales tan lejanas y a la vez tan cercanas en la India, Irán, conceptos y vivencias análogos, un sistemas que tienen que ver con la creencia en una Rueda del Tiempo.
“Los aspectos más sagrados de sus rituales era como puertas ceremoniales que conducían a las raíces del tiempo, y a través de las cuales los iniciados podían…. Tocar el misterio de la inmortalidad. También se encuentran notables paralelismos con la tradición zervanit de la antigua Persia, en la cual, la capacidad de comprender y manipular el tiempo constituían la esencia de su práctica espiritual.”
“Cuando los guerreros hablan de tiempo no se refieren a algo que se mide por los movimientos del reloj. El tiempo es la esencia de la atención; las emanaciones del Espíritu están compuestas de tiempo, y, propiamente hablando, cuando un gue-rrero entra en otros aspectos del ser, se está fami-liarizando con el tiempo.”
Las mismas semejanzas se encuentran en el sufismo… Gurdieff también había encontrado en los maestros sufíes el conocimiento de que la Rueda del Tiempo representaba una ley estable y primordial, que podía ser captada y entendida a través de muchas modalidades de percepción distintas
-La dificultad de enfrentarse a las cosas en términos de tiempo y espacio -siguió-, es que solamente te das cuenta si algo ha aterrizado en el espacio y tiempo que tienes disponible, el cual es muy limitado. Los chama-nes, en cambio, tienen un campo inmenso sobre el cual pueden darse cuenta si algo extraño ha aterrizado. Mu-chas entidades del universo en su totalidad, entidades que poseen conciencia, pero no organismo, aterrizan sobre el campo de conciencia de nuestro mundo, o el campo de conciencia de su mundo gemelo, sin que el ser humano común se dé cuenta. Las entidades que aterri-zan sobre nuestro campo de conciencia, o sobre el cam-po de conciencia de nuestro mundo gemelo, pertenecen a otros mundos que existen aparte de nuestro mundo y su gemelo. El universo extendido está lleno hasta el co-pete de mundos de conciencia, inorgánicos y orgánicos.
“Los chamanes del México antiguo no pensaban como tú en términos de tiempo y espacio. Pensaban exclusivamente en términos de conciencia. Dos tipos de conciencia coexisten sin chocar una contra la otra porque cada tipo difiere totalmente de la otra. Los antiguos chamanes se enfrentaron a este problema de co-existencia sin preocuparse del tiempo y el espacio. Razo-naron que el grado de conciencia de los seres orgánicos y el grado de conciencia de los seres inorgánicos era tan dis-tinto que ambos podían coexistir sin la más mínima interferencia.”
La mente taxonomista
Uno de los pilares de nuestra cognición, que me interesa destacar por su importancia par alos astrólogos, es lo que los brujos denominan la mente taxonómica, una compulsión a etiquetar y clasificar todo lo que percibimos y vivimos. La Ciencia es su mejor exponente, pero la Astrología no se queda atrás.
Nada hay de malo en ello siempre y cuando dichas descripciones se tomen como lo que son un medio para.... No ocurre así, nuestra pasión llega a cegarnos hasta el punto de que invertimos la relación de medio pasa a ser un fin en si misma.
Ese es el terrible peligro que las descripciones crean. Fácilmente se convierten en prisiones sintácticas que nos encierran. Cualquier descripción de la realidad tiene como virtud crear la ilusión que la realidad queda contenida en la descripción.
Podemos vivir la vida entera llenos de descripciones e ideas sobre uno mismo y ser muy inconscientes, esto es, no darnos cuenta de casi nada. Podemos crear un sistema cognitivo-semántico aparentemente iluminador por las términos empleados. Pero el tipo de iluminaciones y comprensiones que producen nos abandonan cuando damos media vuelta para enfrentar la vida.
“Las clasificaciones tienen su mundo propio –dijo Don Juan-. Después de que empiezas a clasificar cualquier cosa, la clasificación adquiere vida propia y te domina. Pero como las clasificaciones nunca empezaron como asuntos que dan energía, siempre se quedan como troncos muertos. No son árboles, son sencillamente troncos”
James Hillman, creador de la Psicología Arquetípica que está revolucionando la psicología contemporánea, opina de un modo parecido respecto al valor de las etiquetas usadas en los diágnosticos psicológicos
“…una vez que las experiencias han sido etiquetadas y declaradas anormales, ya no podemos aprender de ellas o dejar que nos lleven más allá de la realidad inmediata. El nombre las atrapa y las fuerza a comportarse mecánicamente. Pierden las alas de la fantasía..”
Por ello, los hechiceros no quieren implicarse en taxonomizar. Hacen lo imposible por liberarse de las fuerzas que nos conducen a categorizar todo.
“Sorcerers do not want to get involved in taxonomizing. They work their tails off to be free of the forces that draw us into categorizing and taxonomizing everything in the first place.”
Esta compulsión taxonomista halla en la Astrología terréno fértil dada la naturaleza del simbolo astrólogico. Siempre que se usa la Astrología como herramienta para la descripción de la realidad, sea pasada presente o futura (y ahí quedan incluídas los esfuerzos predictivos) acabamos cayendo en la trampa de la mente taxonomizadora. Siempre que usamos la astrología como una tipología tenemos el mismo problema.
Un mundo cognitivo foráneo
De la extraordinaria complejidad del mundo cognitivo chamánico del Mexico Antiguo me voy a centrar en dos unidades básicas de su cognición: la percepción y la muerte, por presentar ambas fuertes lazos simbólicos con la estructura astrológica que hoy centra mi atención: Plutón (muerte) y Sagitario (percepción).
La percepción y el potencial de expansión sagitariano
Para comprender el poder encerrado en la percepción lo primero que hemos de aceptar es la asunción crítica de que el mundo que percibimos no es el que dictan nuestros sentidos sino el producto de la interpretación de los datos sensoriales creada por un sistema cognitivo. Sistema que a su vez está condicionado, limitado por cuestiones culturales, sociales e históricas.
Existe por tanto, la posibilidad de conseguir un estado de conciencia que
“proviene del acto de ser deliberadamente consciente de todas las posibilidades perceptivas del ser humano, no meramente de aquellas que son dictadas por cualquier cultura dada, cuyo papel parace ser el de restringir la capacidad perceptiva de sus miembros.”
Los brujos del Mexico Antiguo sostienen que la condición esencial del ser humano es la de ser un viajero de los reinos de la percepción, mantienen, de acuerdo a ello, que el acto más consustancial del ser humano es el acto de percibir, el hecho de que percibimos es nuestra patria original.
El ser humano es un ser perceptivo... Aunque esta definición parezca una tautología, en el mundo de los chamanes se refiere al hecho de que somos organismos cuya orientación básica es percibir. Somos perceptores, y ello, de acuerdo a los hechiceros, constituye
“el único fundamento en el que podemos afirmar nuestra estabilidad y obtener orientación en el mundo , conformando un sistema de percepción que los hechiceros denominan la forma humana”
Ahora bien, nuestra percepción ha sido encadenada, ha sido atrapada en una visión que todos sustentamos como un sueño colectivo que es la visión de nuestro mundo es decir, la realidad de nuestro mundo no es ni más ni menos que la realidad de un sueño, un sueño que cobra un apariencia especial muy diferente de los sueños nocturnos porque lo que ellos llaman el intento colectivo de la humanidad.
El misterio de los misterios no está en el cerebro, ni en los genes, ellos ven que el ser humano es un huevo luminoso (cuando ven, no cuando miran) que tiene una zona especial, un círculo de intenso brillo, situado a un metro detrás de los omóplatos, le llaman el punto de encaje o el punto donde encaja la percepción.
Afirman de que el hecho de que nazcamos, vivamos y muramos en este mundo, no es ni nada más ni nada menos que resultado de la fijeza e inmovilización del punto de encaje, fijeza e inmovilización que hace que nos quedemos atrapados en esta visión que compartimos aparentemente todos y que en ella muramos. La rigidez del punto de encaje es producto del orden social que se especializa , desde el nacimiento, en inmovilizarlo.
Desde que nacemos papá, mamá, los mentores, los maestros, los vecinos, los amigos, todos se confabulan, inconscientemente, para fijar el punto de encaje a la persona es decir, cuando el bebito nace el punto de encaje está móvil luego, mediante el adoctrinamiento o eso que llamamos proceso de socialización se consigue esa fijeza del punto de encaje, que da lugar a eso que llamamos el fenómeno de la íntersubjetividad o sea, que sentimos que compartimos un mundo.
“Nuestro funcionamiento ordinario dentro del orden social requiere una adhesión ciega y fiel a todos sus preceptos, ninguno de los cuales da posibilidad de percibir energía de manera directa. Don Juan afirmaba, por ejemplo, que es posible percibir a los seres humanos como campos energéticos en forma de enormes, blanquecinos huevos luminosos.
La posibilidad de percibir la energía tal y como fluye en el universo y mas importante aún la capacidad humana de interpretar dicho flujo de energía sin la intervención de la mente. Al desarrollo funcional de estas capacidades los videntes le llaman ver contraponiendo dicho concepto al de mirar que queda como el ejercicio perceptivo ordinario que la humanidad entera actualmente usa.
La percepción ha de ser intentada en su completitud, esto es, la reinterpretación directa de la energía como fluye en el universo debe ser realizada por el ser humano en posesión de sus dos partes esenciales: el cuerpo físico y el cuerpo energético. Asi pues existe un modo de percibir que usa la totalidad del organismo como vehículo para la percepción.
Al límite de la capacidad humana de percibir, los hechiceros la llaman, la banda del hombre, significando que hay un límite que limita las capacidade humana impuesta por el organismo. Estas fronteras no son meramente las tradicionales fronteras impuestas por la estructura mental, sino que constituyen los límites de la totalidad de recursos del organismo humano. Los hechiceros creen que dichos recursos no se usan casi nunca, son más bien bloqueados por las ideas preconcebidas sobre nuestros límitaciones, limitaciones que nada tienen que ver con nuestro potencial real.
Cancelar el sistema interpretativo, eso intermedio que siempre se interpone entre los fenómenos que uno experimenta y uno mismo, es posible y altamente deseable pues aunque no formaq parte de nuestra cognición ordinaria, forma parte de nuestra herencia como seres humanos.
La muerte: amiga consejera
"Escuchen ese ladrido, ese ladrido es la cosa mas triste que uno puede oir ...El ladrido de ese perro es la voz nocturna de un hombre...Un hombre que grita a traves de su perro, pues ambos son esclavos compañeros de por vida, su tristeza, su aburrimiento. Está rogando a su muerte que venga y lo libere de las torpes y sombrías cadenas de la vida...Ese ladrido y esa soledad que crea, hablan de los sentimientos de los hombres. Hombres para los que una vida fue como una tarde de domingo, una tarde que no fue del todo mala pero si calurosa y aburrida y pesada. Sudaron y se fastidiaron más de la medida. No sabían adonde ir ni que hacer. Esa tarde les dejo solamente el recuerdo del tedio y de las molestias, y de pronto se acabó, de pronto ya era de noche. (Relatos de poder, pp. 382-383).
Antes mencionaba el serio problema que tiene la humanidad con el arquetipo plutoniano. El mismo que tiene en aceptar la muerte. Odiamos y tememos la muerte y resulta comprensible pues en nuestro sistema cognitivo y a pesar de las vagas promesas religiosas, no hay alternativa real a su vivencia aniquiladora. En cambio para los brujos
“La muerte es quien nos reta y nosotros nacemos par a aceptar este reto. La vida es el proceso mediante el cual la muerte nos desafía. La muerte es la fuerza activa. La vida es sólo el medio, el ruedo y en ese ruedo hay dos contrincantes: la muerte y uno mismo.”
“Poner nuestra atención en el lazo que nos une con la muerte , sin remordimientos, ni tristeza, ni preocupación: no tenemos tiempo. Dejar que nuestros actos fluyan de acuerdo con eso. Que cada uno de nuestros actos sean nuestra última batalla sobre la tierra. De otro modo siempre son actos de una persona tímida.”
"Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que sea incapaz de abandonarse a nada. Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que no pueda negarse nada. Pero un hombre de tal suerte no ansía, porque ha adquirido una lujuria callada por la vida y por todas las cosas de la vida. Sabe que su muerte lo anda cazando y que no le dará tiempo de adherirse a nada, así que prueba sin ansias todo de todo.
Un hombre desapegado, sabiendo que no tiene posibilidad de poner vallas a su muerte, sólo tiene una cosa que lo resplada: el poder de sus decisiones. Tiene que ser, por así decirlo, el amo de su decisión. Debe comprender por completo que su preferencia es su responsabilidad, y una vez que hace su elección no queda más tiempo para lamentos y recriminaciones. Sus decisiones son definitivas, simplemente porque su muerte no le dá tiempo de adherirse a nada.
Y así con la conciencia de su muerte, con desapego y con el poder de sus decisiones, un guerrero arma su vida estratégicamente. El conocimiento de su muerte lo guía y le da desapego y lujuria callada; el poder de sus decisiones definitivas le permite escoger sin lamentar, y lo que escoge es siempre estratégicamente lo mejor; así cumple con gusto y con eficiencia lujuriosa, todo cuanto tiene que hacer".
Y una de las tareas más esenciales del ser humano, es aquella que paradójicamente puede permitirle expresar el simbolo plutoniano en todo su esplendor recuperado y puesto al servicio no de la destrucción sino de la regeneración: convertir las muerte en metamorfosis, al ser humano en crisálida de un ser inorgánico capaz de hazañas y proezas increíbles en el reino de la percepción.
La Recapitulación y el poder de cancelar la muerte
“Don Juan stated that the old sorcerers' rationale behind the recapitulation was their conviction that there is an inconceivable dissolving force in the universe, which makes organisms live by lending them awareness. That force also makes organisms die, in order to extract the same lent awareness, which organisms have enhanced through their life experiences. Don Juan explained the old sorcerer's reasoning. They believed that since it is our life experience this force is after, it is of supreme importance that it can be satisfied with a facsimile of our life experience: the recapitulation. Having had what it seeks, the dissolving force then lets sorcerers go, free to expand their capacity to perceive and reach with it the confines of time and space.”
Los antiguos chamanes lo llamaban hacer el recuento de los sucesos de tu vida
Y para comprender el alcance de la recapitulación, se ha de tener en cuenta que implica el acto de recuperar la energía vital que hemos gastado, consumido en nuestras acciones pasadas:
"Los chamanes vieron que al momento de la muerte el oscuro mar de la conciencia tragaba, por decirlo así, la conciencia de las criaturas vivas a través del punto de encaje. También vie-ron que el oscuro mar de la conciencia tenía un momento de, digamos, vacilación al enfrentarse con chamanes que habían hecho un recuento de sus vidas. Sin saberlo, al-gunos habían hecho ese recuento tan minuciosamente, que el oscuro mar de la conciencia tomaba la conciencia de sus experiencias de vida; pero no tocaba su fuerza vital. Los chamanes habían descubierto una verdad gigan-tesca acerca de las fuerzas del universo: El oscuro mar de la conciencia sólo quiere nuestras experiencias de vida, no nuestra fuerza vital"
La Diosa Memoria
En la Psicología contemporánea, hallé en los trabajos de James Hillman conceptos e ideas que permiten, a mi entender, acercar o reelaborar unas aplicaciones de la Astrología que supondrían un desembarazarse del lacre racionalista y tender a recuperar quizás el intento que los astrólogos de otros sistemas cognitivos aplicaron.
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La primera ecuación genial que el autor propone es la de desterrar en Psicología el concepto de inconsciente para adoptar el que nunca debería haber sido olvidado: la memoria.
Retomando la tradición representada por San Agustín y los neoplatónicos afirma que la Memoria es un indicio de la divinidad en el alma de la persona, es decir, un trasunto de ideas e imágenes divinas.
“Es posible que los fenómenos de lo llamado inconsciente, esto es, los fenómenos que no concuerdan con nuestra definición de consciencia y que por eso se han convertido “en patológicos” y en “in-conscientes”, pudieran ser concebidos más adecuadamente como senderos tortuosos de la memoria, como caminos que llevan a zonas perdidas del alma, de su imaginación y de su historia”
Desde la época clásica, se consideró a la Memoria como una divinidad todopoderosa, las reminiscencias de los platónicos, y en nuestra época destaca Frances Yates que en su obra el Arte de la Memoria usa las constelaciones zodiacales como un metodo de agrupar el conocimiento humano en función de categorías significativas universales en las que el contenido y el sistema se remiten mutuamente. Y ello con el fin de ejercer la memoria.
“Bajo la rúbrica de este a quel dios podían clasificarse una enorme variedad de pasiones, ideas, eventos y objetos, que se apilaban juntos debido a que compartían una misma configuración arquetípica, la cual les confería inteligibilidad intrínseca”
Cabe destacar que el arte de la memoria en Yates no se ejerce para acumular obsesivamente los hechos, constituye más bien una especia de meditación, un adiestramiento para discernir, para intuir lo relevante.
La pérdida de la memoria es la fuente de todos los males, así también los sentían los chamanes mayas :
“Al nacer la magia de los dioses y de sus mundos permanece en la memoria, luciendo alrededor de uno por algún tiempo. Pero, finalmente, todos los seres humanos sucumben al olvido.” (p.138)
“…pasar el resto de la vida reuniendo los recuerdos de los otros mundos, en un grado suficiente para servir al bien del pueblo y enseñar a los nuevos amnésicos a recordar”. (p.139)
“No solo debemos nuestro nacimiento a los dioses… si no la existencia es abastecida y mantenida con vida por ellos… Un contrato espiritual entre la gente y los dioses establecía que continuarían dándonos la vida si les prometíamos acordarnos de ellos” (p.140)
“Finalmente se alcanzaba la capa de roca y fuego, el mundo de la memoria primera, el mundo de las raíces. Los más ancianos estaban secos por el calor de la memoria; ésa era la razón por la que estaban tan delgados. En algún punto de su iniciación, empezaban a recordarlo todo y se convertían en memorias, memorias que resonaban a través de las capas de las creaciones” (p.142)
“A diferencia de los científicos que quieren levantar las diferentes capas para descubrir el fondo de la verdad, los mayas zutuhiles añadían esas capas de recuerdo al volumen de sus alma.” (p.142)
“A medida que se ganan capas de recuerdo uno empieza a ser una encarnación viva de la memoria tribal y espiritual… Cuando una persona había sido iniciada en cada una de las capas, está espiritualmente madura y su muerte era como una ofrenda, que consistía en una recopilación de memorias: el jugo del fruto maduro de su alma fluía de nuevo hacia los hambrientos dioses de la creación” (p. 143)
Los brujos nos alertan que el requisito indispensable para alcanzar la inmortalidad es la recapitulación, esto, es rememorar, recordar nuestra vida entera, rastrear en ella la presencia y el misterio de nuestro ser total.
Propuestas para una práctica astrológica liberadora
Las propuestas que a continuación expongo constituyen en parte el resultado de mi propia práctica personal y profesional y en parte son apenas unos esbozos, una invitación a que se experimenten por aquellos que sientan o intuyan que podría ser útil.
1) Para los practicantes y estudiantes:
Usemos la Astrología como un instrumento que nos ayude en la tarea de recordar, tanto en el sentido castanediano, como en el que proponen los mayas o el mismo Hillman.
Podemos usar la Astrología como un instrumento taxonomizador con lo cual hacemos una flaco favor al ser humano o podemos reinventar un uso del símbolo astrológico que nos auxilie en las tareas propuestas por los brujos, los mayas y algunos geniales psicólogos contemporáneos: un instrumento mnemotécnico, qua potencie la memoria, que incremente su poder rememorador y por tanto liberador.
Podríamos utilizar la maravillosa ayuda que ofrece el contemplar el propio pasado a la luz de los tránsitos, y demás sistemas de direcciones como un modo de enfocar la atención para la recuperación de los eventos que se dieron en tales momentos. El símbolo astrológico como mediador que posibilita un acto de re-conocimiento, un proceso que permite recuperar memorias esenciales pertenecientes tanto a nuestra identidad personal como a la especie humana. Recordar quienes somos quienes fuimos para recordar asimismo quienes podemos llegar a ser.
2) Para los clientes:
Adivinación como divina guía entendida como el arte de elegir y tomar decisiones correctamente de acuerdo al Espíritu tal y como se manifiesta en el Tiempo.
Tiempo que implica el factor creativo por excelencia. Creador de destino, y conciencia. El tiempo contiene historias o las historias requieren del tiempo para desplegarse, manifestarse, concretarse...
Interpretar un símbolo, no es recitar de memoria... ni repetir como loros, es asistir a una manifestación de la Eternidad, cifrar un instante único del Tiempo con la ayuda de un símbolo, para descifrar un mensaje vivo, y dirigido a un ser humano irrepetible.
Interpretar un símbolo astrológico es co-crear un diálogo, re-crear en términos sintáctico-relativos un comando absoluto y abstracto... que nace en el centro de la experiencia o en lo más remoto del Universo y ha de llegar al centro del ser.
Una sintaxis divina que desafía los corsés lingüístico-intelectuales humanos, incluso los de nuestras reverenciadas e idolatradas tradiciones tanto las científico-exotéricas como las oculto-esotéricas, pues siempre presupone un tipo de ruptura, de disonancia cognitiva sine qua non nunca se da la comprensión liberadora.
3) Para todos.
Detrás de los corsés mencionados está, como afirman los brujos de la antigüedad, la muerte, la fuerza liberadora por excelencia de los limitantes del orden social. No tenemos otra, solo el ser que sabe que va a morir puede extraer las fuerzas suficientes para afrontar el reto.
Una astrología para la muerte o de la muerte sería el utensilio más eficaz para recuperar este canto a la vida que presupone seguir los comandos del Espíritu.
Una astrologìa para aprnder a morir, dedicada a desaprender lo aprendido, silenciar el diálogo interno, parar el mundo, abandonar el hacer de hablarse a uno mismo,
Abogo por una ascesis del uso del símbolo astrológico que nos ayude a depurar las puertas de la percepción, y bajo la esencial necesidad de recordarnos a nosotros mismos, que dé alas a nuestra memoria.
Usar los símbolos astrológicos como mediadores de mi diálogo con el infinito, con el Espíritu. Los tránsitos, progresiones, revoluciones, direcciones etc. para concrete y culminen potenciales experiencias liberadoras que indisolublemente exigen una tarea demoledora....
Demoler lo que de concreto tienen nuestra autoimagen, nuestras vanas esperanzas, deseos y temores. Desenmascarar en la densidad de nuestras historias al único protagonista y responsable: nuestro querido ego, el que nos vuelve miopes para percibir el paisaje sagrado-abstracto en el que se desenvuelve nuestra vida.
Consideraciones finales
Mi esfuerzo en este trabajo y en esta fase de mi vida, no consiste en llegar a conclusión alguna, mucho menos afirmar que poseo algún método eficaz que garantice alcanzar las metas implícitas en los usos astrológicos que defiendo.
Soy consciente que el único camino es el del esfuerzo personal de cada uno. Por ello solo queda decir que, tanto como ser humano como practicante del divino arte, solo pido que no me fallen fuerzas para resistir los embates de las poderosas corrientes colectivas tan poderosas como dañina. Fuerzas que nos hipnotizan con idealidades vacías, nos presentan la imagen de un ser humano que traiciona su herencia mágica y nos convencen de practicar una astrología descafeinada, que sirve esencialmente para alimentar la importancia personal, la compulsión a preocuparnos morbosamente de nuestro destino social y sentimental (¿me quieren, no me quieren?, ¿descubrirán mi genio, o seré un genio incomprendido para siempre?, ¿escalaré los puestos más altos de la jerarquía tribal o no?, etc. ) porque están en la base de la cosmovisión en la que hoy se apoyan muchos de sus practicantes.
La revolución cognitiva que, a mi entender, encierra el mayor potencial evolutivo del presente tránsito de Plutón por Sagitario implica no solo un reemplazo del paradigma aristotélico y cartesiano que rige la actividad intelectual contemporánea sino, antetodo, un reconocimiento de los límites y problemas del actual sistema cognitivo que impera en nuestro mundo y en la Astrología. Sistema que, para ser superado, necesita no solo desterrar de nuestra mente una visión intelectual del universo y una limitadísima imagen del ser humano, sino además, y sobretodo, una lucha por liberarnos de la basura acumulada (ego, percepción, razón) por el mismo; con el fin de recomponer nuestra salud ontológica al recordar y recuperar quienes somos, y libere la energía necesaria para el cambio, para el advenimiento y resurgimiento (Plutón) del ser humano como viajero del “oscuro mar de la conciencia” (Sagitario) en feliz metáfora de los brujos...
Notas
El Lado Activo del Infinito por Carlos Castaneda, Ed. B, S.A., 2000, pag. 179
The Wheel of Time by Carlos Castaneda, Ed. LA Eidolon, CA. 1998
Relatos de Poder de Carlos Castaneda, p. 319
I Ching, El Libro de las Mutaciones, por Richard Wilhem. 5ed. 1979 Edhasa. P. 11
The Wheel of Time por Carlos Castaneda, ed. Laughan Productions. 1998. p. 7-8
El Círculo de los Chamanes de Dra. Olga Kharitidi. Ed. Urano. 1999. p. 261
Id. p. 20
Id. p. 62
El Lado Activo del Infinito por Carlos Castaneda, Ed. B, S.A., 2000, pag. 209
El mito del análisis de James Hillman. Ediciones Siruela. 2000 pag. 169
The Author’s Commentaries on teh Occasion of the Thirtieth Year of Publication of The Teachings of Don Juan: A Yaqui Way of Knowledge. Carlos Castaneda
The Warrior’s way Viewed as a Philosophical-Practical Paradigm, en Readers of Infinity, January, 1996, # 1 pag. 1
Id. p. 1
The Warrior’s way Viewed as a Philosophical-Practical Paradigm, en Readers of Infinity, Abril, 1996, # 4 pag. 3
El lado Activo del Infinito p. 152
The Institute of the Liberating Arts: A concept by Robert Schmidt, The 3rd P*H*A*S*E Conclave, 1996.
Rosa Coll, Brujos y Filósofos. Ed, Catálogos editora. Buenos Aires.
“Los gnósticos vivían en contacto íntimo con los vestigios de una antigua religión egipcia y coexistieron con el judaísmo y con los inicios del cristianismo. Honraban a Osiris, el antiguo dios egipcio del renacimiento, que se alza en la oscuridad como guardián de la luz” Id. p. 43
Id. p. 13
Id. p. 378
Id p. 54
Id. p. 198.
Id. p. 200.
Los secretos del jaguar de Martín Prechtel. Editorial Mondadori. 2000.
