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Un tránsito malo

Armando Rey - 2001

Paso a comentar la reciente experiencia de un antiguo y regular cliente mío y estudiante de astrología que por eso mismo ya está familizarizado con la jerga técnica además de con varios aspectos de su tema natal. En razón de ello verán que el diálogo abunda en tecnicismos que soy el primero en desaconsejar en el trabajo de consulta con clientes, pero este es un caso especial pues por lo expuesto, yo estaba seguro que me entendía a la perfección.

El tránsito en cuestión es Saturno desde Géminis por su casa VIII en cuadratura a su oposición Júpiter a 26 Piscis en V con Saturno a 27 de Virgo en XI. Comento este caso porque creo que implica una feliz sincronicidad ya que el cliente me hizo dos visitas para trabajar dicho tránsito siendo la última ayer. El momento partil del transito ocurrio el 15 de Agosto estando aún tránsito, como podrán observar los interesados, en pleno efecto. Lo relatado por el cliente me hizo, en plena sesión con él , recordar el reciente "debatus interruptus" (con perdón del neologismo) que acabo de mantener con un miembro de la lista, en el que se defendía la “sana y universal” idea de meterse en la cama para burlar los tránsitos malos, lo que me hizo pensar que a mi cliente tampoco le hubiera servido el consejo de marras puesto que le pilló en plena cama y dormidito!!.

Resulta que la noche del día en que el tránsito era partil (TSat cuad Jup), mi cliente (J a partir de ahora) estaba en la cama después de un día de trabajo agotador en un hotel de una ciudad en la que estaba de paso, y en el proceso de conciliar el sueño fue presa súbitamente de un ataque de tipo epiléptico, unas fuertes convulsiones que le hicieron perder la consciencia, su esposa que estaba a su lado, alarmadísima pues era la primera vez que le ocurría y temiendo lo peor llamó a una ambulancia que trasladó a J a un hospital cercano. El médico allí le recomendó una vez vuelto en sí, que se hiciera una tomografía craneal computarizada para aclarar la etiología del ataque convulsivo. J. bastante preocupado pues era su primera experiencia de perder el conocimiento y no acostumbrado para nada, ni amigo de la medicina oficial y sus procedimientos además de ser una persona usualmente cuidadosa de su salud (con su Sol en Aries en casa VI) aceptó impotente la recomendación del doctor y asi hizo. Luego de recojer los resultados se fue a visitar al neurocijano, el cual a la vista de los mismos le dijo que tenia en el hemisferio derecho cerebral unas arterias mas grandes de lo normal, aunque reconoció que esta era una condición congénita, le recomienda encarecidamente que se someta a una intervención quirúrgica carísima (mi amigo no tirene seguros, porque siempre quiso autogestionarse la cuestion de la salud, (Sol Aries casa VI), so pena de incrementar un 10% anual el riesgo de nuevos ataques e incluso de una hemorragia cerebral. J incrédulo por lo que oía y un poco desconfiado de la actitud del neurocirujano decide buscar una segunda opinión, esta vez a manos de un médico homeópata, el cual tras hacerle hacer un electroencefalograma, concluye que J ni padece epilepsia ni necesita intervención sobre una condición que tiene desde el nacimiento y le recomienda una reconstituyente homeopático y que se relaje.

PRIMERA SESION

-"¿Como sentiste el inicio de las convulsiones?" - le pregunto,

-"Como una sensación de algo que me agarraba los músculos me impedía respirar y me tumbaba, la sensación de sofoco fue muy angustiante y la de no poder controlar las convulsiones se sentía terrible, como un morirme" - dice J aún estremeciéndose bajo el recuerdo del hecho..

-"¿Por donde empezó la sensación?" -continúo yo

-"De la cabeza para bajo, sintiéndolo muy fuerte en los músculos faciales, un agarrotamiento"..

-"Cuando perdió el conocimiento -continúa su esposa- todo su cuerpo se puso rígido, fue terrible!"

-"Y como te sientes ahora? - le interrogo

- "Físicamente bien pero por momentos me angustio por miedo a que vuelva a suceder en otros momentos de mi vida como, por ejemplo, cuando esté conduciendo, o...", me confesa con un rictus de impotencia y vulnerabilidad en su rostro.

-"No entiendo que relación puede tener con el tránsito, - añade J en tono desconcertado y de pregunta- pues aunque esto me ocurrió el día del tránsito exacto no veo la relación de Júpiter, o con Saturno, ni con la casa IX, la XI o la V"

-" Si partimos de obviar por un rato la tesis somaticista o biologica que vería en el episodio una causa eminentemente cerebral y biologica y empezamos a buscar por otros derroteros, lo primero que se me ocurre -le comento- es que podríamos considerarlo como un exceso de energía que buscó este tipo de salida porque no halló otro canal más natural, ¿no crees?" ...

- "Esto mismo había pensado yo -me contesta rápidamente- y si miro para atrás veo que hace ya un tiempo que ando muy preocupado, debe ser una especie de tensión mental y nerviosa acumulada" - añade pensativamente

- "A mí se me ocurre que lo de tus convulsiones debe ser parecido a una especie de rayo que te alcanza y entra por la cabeza, verdad?"- le pregunto,

- "Sí, realmente fue como un rayo que te cae encima" -me dice, mientras sus ojos empiezan a abrirse curiosos,

- "¿Y no te recuerda a nada eso de los rayos...?, le pregunto mientras se instaura un silencio prolongado

- "!Claro – exclama al poco - Zeus era el señor de las tormentas, rayos y relámpagos y esto me ocurrió el día exacto del tránsito de Saturno sobre Júpiter!!!

- "Parece ser, pues, -le sugiero- que Zeus estaba un poco o muy enojado contigo, ¿no?"...

-“ Parece, pero no veo porqué....” – contesta pensativo...

- "Bueno , como estás con tus hijos? - le pregunto empezando a buscar las conexiones que de seguro por algún lado tenían que salir como casi siempre suele suceder,

- "Bien, ellos están felices y sanos, alegres y van de maravilla en la escuela"- me contesta con los ojos iluminados y la cara risueña- mis hijos son de lo mejor que me he pasado, por algo tengo mi Jupiter en la V!!"

-"Pero desde hace un tiempo tienes una relación un poco tensa con P (el hijo mayor que acaba de entrar en la fase teenager de despiste y rebeldía)" - corrige y añade su esposa,

"¿Qué ocurre, -le pregunto- cómo vives esta tensión y porqué?” – continúo,

- “Se volvió un despistado y le cuesta cada vez más cumplir sus obligaciones”- dice J

- “¿Y entonces que ocurre entre ustedes dos?”

- “Simplemente le impongo la disciplina que impida que se convierta en un flojo”,

- “Mira, J, la oposición entre dos planetas siempre acarrea una fenomenología de desbalance, o te pasas de un lado o del otro, o pasas una época viviendo un extremo desconectando del otro, y como péndulo, oscilas, aunque la otra parte de la oposición siempre acaba estando presente de alguna forma problematica?- le advierto yo - ¿porqué no investigas eso y nos reunimos la semana que viene?...

SEGUNDA SESION

“Te he de contar varias experiencias que he tenido durante esta semana que me han ayudado mucho a entender todo esto” – dice J muy animado

-“Cuéntame” – le invito yo sintiendo mi curiosidad nacer incontenible,

- “Casi no sé por donde empezar, resulta que al día siguiente de la última sesión al llegar a casa nos encontramos que una de mis perras acababa de morir y a mis hijos llorando pues ellos la encontraron ahorcada por las cuerdas de una hamaca, ella misma se quedo atascada entre las cuerdas y al querer zafarse las cuerdas se apretaron alrededor de su cuello y la asfixiaron, luego a los pocos días tuve yo un encontronazo con mi hijo P por el cual le castigué a permanecer en casa durante el fin de semana, debido a ello tuve una discusión con mi esposa pues ella consideró que el castigo era desproporcionado a la falta... el sábado por la mañana mi esposa me contó un sueño que había tenido la noche anterior en el que unos médicos le decían que otro hijo (13 años de edad) tenía que ser intervenido quirúrgicamente por un problema del lloro...”

- “¿Y te dijo algo este sueño...? – le pregunto a sabiendas que es un tema que a él siempre le interesó...

- “No, al principio no le encontré sentido, -contesta J- simplemente le dije a mi mujer que tendríá que ver con ella más que con nuestro hijo pues está muy bien de salud física y emocional, según yo claro”,

- “Y entonces que más ocurrió? – le animo a que continúe,

- “Era el sábado por la mañana estaba con mi hijo P enfrente de la computadora arreglando algo y de repente mi hijo me enseña un compacto de los Beatles que recopila muchas de sus canciones y lo pusimos....hacía mucho tiempo que no escuchaba estas canciones...canciones que formaban parte entrañable de mi juventud...y esta...estaba – me dice J con voz entrecortada- estaba tan tranquilo cuando me empieza a invadir un enorme torrente de sentimientos tan intensos que tuve que levantarme e irme precipitadamente al baño a dejar correr el río de lágrimas y lloro que me embargaba... al principio lo único que atiné a pensar es que las muecas y contracciones que sentía en mis músculos faciales eran muy pero que muy parecidos al ataque epiléptico que había experimentado días atrás....”

- “Y junto con las lágrimas que sentías...?” –le sigo animando a que se comunique,

- “ Como si se rompiera un cerco, un montón de memorias intensas me embargaban, recuerdos de mi juventud, de mis 13, 14 y 15 años en los que la música era para mí una alimento total, recordaba la intensidad de sentimientos que esta música despertaba en mí, recordé el espíritu de la juventud que me poseía, un no preocuparme, un estar abierto a sentimientos e ilusiones, como si éstos fueran lo único que valía...” –contaba J con sus ojos bañados de lágrimas, como si el recontar la experiencia se la hiciera revivir...

“Al cabo cuando me calmé un poco y preso de un sentimiento de calma y paz interior como hacía tiempo que no sentía, empecé a recordar que distante me sentía con mi padre en aquella época, no había comunicación, no me sentía comprendido por él..”

- “Mira, -le digo- la oposición Saturno, Júpiter seguro que tiene que ver con ello, es un conflicto y separación (oposición) entre el viejo padre (Saturno) y el joven hijo (Júpiter) que padecistes en tu infancia y que como no resolvistes entonces tienes un serio peligro de acabar reproduciendo con tu hijo...– le comento - ¿seguro que tu padre era severo y criticón?”

- “!Claro! – exclama J – ahora empiezo a ver claro esta oposición, Saturno en Virgo es el viejo exigente y criticón en el que ahora me estoy convirtiendo yo!! y Júpiter en Piscis en la casa V es el joven despitado y flojo que proyecto en mi hijo!!!

- “!Sí, -le digo- antes eras tú el que encarnabas al Júpiter en V, como el joven totalmente ligado a la música y ahora te volviste el viejo exigente y detallista que nunca escucha música!” ...

- “Lo que era casi increíble – continúa J emocionadísimo– era sentir que la música y el lloro me trasnportaban a vivencias y recuerdos muy intensos de mi juventud...”

- “Esto es Piscis, -apunto- música, memoria y lágrimas purificadoras... todo ello disolviendo barreras, reconciliando, perdonando...”

- “Ha sido una experiencia transformadora increíble, pues entendí el enojo de Júpiter hacia mí y el porque me lanzó uno de sus rayos.. lo tenía casi olvidado en mi mismo, pues siempre ando ocupado y tenso y preocupado por detalles absurdos y la música, la música, el espíritu joven estaban muertos en mí y por eso no soportaba encontrarme con este mismo espíritu encarnado en mi hijo!!...

“Así – añado- el sueño de tu esposa quizás también se relaciona contigo, no?... por lo del problema del lloro, como si tu niño interno no podía llorar...”

EPILOGO

La sesión fue más larga y rica pues también asociamos los mismos símbolos a otros aspectos de su vida y de sus problemas, por ejemplo el relacionado con una bache que sentía J en su creatividad, de ahí lo del niño interno... pero mejor acabo aquí pues en este escrito sólo me ocupa transmitir como vivencia, por eso la clave literaria que elegí, que los tránsitos malos pueden ser otra cosa, (imagínense un transito del gran maléfico cudrando al gran maléfico y al gran benéfico, tantos maléficos parece que hayan de ahogar al pobre benéfico verdad?), en cambio fueron las olas de sentimiento que causaron las malas acciones del malo de la película, el saturno transitando, que desencadenaron un proceso riquísimo en términos de creación de conciencia, autointegración. Hoy J se siente sin el miedo a que se repita el ataque, mucho más cercano a y conectado con su hijo y mucho más comprensivo respecto a la fase de la vida que el chavo está viviendo pues el tránsito malo le hizo recordar la suya.

Mira por donde que bendición le fue para mi cliente este tránsito malo...claro que la experiencia del ataque convulsivo no fue grata...ni buena, por supuesto que querer burlar al destino con medidas ilusas del tipo escóndete que viene el coco, no le hubieran servido para nada, lo único que hacen estas actitudes es sumirnos en una inconciencia cada vez mayor y más dañina pues es aquella que se esconde tras el aparentemente sabio consejo del especialista en el tema!

El anciano filósofo griego Socrates enseñaba a sus estudiantes que la búsqueda de la verdad no empieza hasta que las personas se abran a cuestionar y analizar cada creencia que sostienen. Si cualquiera de dichas creencias pasa el examen de la evidencia, la deducción y la lógica, dicha creencia habría de conservarse, si no habria de no solo desecharse, sino tambien y sobretodo el creyente debería cuestionarse porque fue conducido a creer la información errónea. No es de extrañar que este tipo de enseñanza no cayera bien a las élites del poder, ni antes ni ahora, ni al poder político, ni al del ego...

Los astrólogos tenemos, no todos gracias a Dios, la y ahí sí que mala costumbre de aceptar la tradición astrológica de un modo acrítico, me viene en mente ahora un reciente debate que tuve en el Congreso de Guadalajara con un astrólogo especializado en Astrología Horaria que insistía en que como Lilly, la vaca sagrada de astrologia horaria, afirmaba que los animales caseros se ven en la casa VI y yo le argumentaba que eso era antes que los animales tenían un significado más utilitario y de trabajo (casa VI) pero hoy la mayoría de las veces actúan como hijos “simbólicos” , por lo que no es desatinado verlos en la casa V... ni modo... él era fiel a la tradición y a mi cliente, a los pocos días, se le muere un perro al día siguiente del tránsito partil a Júpiter en la casa V...

A pesar de lo que digan o hayan dicho hace siglos unos señores que se consideraron expertos, lo esencial es darse cuenta de que NO IMPORTAN TANTO LA EXPERIENCIAS QUE NOS TOCAN VIVIR SINO LO QUE UNO HACE CON ELLAS, esto es lo que marca la diferencia entre las experiencias realmente constructivas y las destructivas que por lo general son las que vivimos sin poder trapasar su caparazón (el hecho en sí: un ataque epiléptico, me roban el coche, me explota la casa y el ordenador) para conectar con su significado, y éste reside en el corazón de dicha experiencia, ahi está el néctar, el elixir que permite convertir en puro alimento vital hasta la experiencia más “mala”...

De una vez por todas: perdamos el miedo a los tránsitos "malos", no caigamos en la estupidez de transmitir nuestros miedos a los clientes, disfrazados de sabios, técnicos y prácticos consejos, al estilo de escóndete en la cama o cierra el coche con cien llaves, porque la única llave que funciona es la que abre puertas, puertas de percepción, puertas de comprensión y puertas a “la aceptación incondicional del propio destino” – en feliz frase de Jung- que es el requisito para la plenitud de ser y del vivir y del comprender...

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